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Mike Tyson aprovechó que enfrentó a un rival cómodo para experimentar un regreso triunfal a los entarimados, porque anoche noqueó en apenas 49 segundos, de un combate pactado a diez asaltos, a su compatriota Clifford “Rinoceronte Negro” Etienne.
La pelea se efectuó en el casino “La Pirámide”, de Memphis, Tennessee. Y como siempre, generó interés mundial porque Tyson ha sido uno de los peleadores más seguidos y a la vez odiados en la historia del boxeo profesional.
Tyson siempre ha sido un tipo conflictivo, de un carácter duro que intimida con sólo su presencia.
Pero lo más importante es que anoche demostró que todavía tiene alguna cuerda para seguir brillando en el boxeo profesional, porque liquidó rápidamente a un Etienne que aunque había sido enviado a la lona en varias ocasiones, no dejaba de provocar cierto interés por verlo actuar frente al destructivo ex campeón estadounidense.
La pelea fue tan breve que lo más destacado fue una caída de Tyson y Etienne, producto de un resbalón. Luego vino el nocaut, con una potente combinación de golpes que enviaron a la lona al “Rinoceronte Negro”. El juez contó diez para decretar el rápido final.
Después del combate, Tyson nuevamente declaró que estaba interesado en una revancha con Lewis. Es su propósito y podría cumplirse este mismo año, debido al gran interés comercial que generaría un segundo choque entre ambos peleadores.
En la primera pelea, Lewis noqueó a Tyson.
Con la presentación de anoche, Tyson (50-4) se embolsó una jugosa bolsa de cinco millones de dólares, contra uno de Etienne (24-2-1). Y se hizo, a pesar de una serie de noticias contradictorias por una supuesta enfermedad que sufrió Tyson (gripe), y el alejamiento de los entarimados.
Además, Tyson generó polémica porque días atrás lució un tatuaje que se hizo en el rostro porque aseguró que no estaba a gusto con su apariencia.