Rich DraperMLB.COM
SCOTTDALE.- Marvin Benard no está llevando una señal alrededor de su cuello con un rótulo declarando que “el fin del mundo está cerca”, pero sabe que su carrera está en peligro con San Francisco.
Aún así, el jugador que ha estado por 11 años en la organización de los Gigantes está manejando esa idea –más allá de las intrigas y problemas– con un sentimiento optimista.
Este nativo de Nicaragua ha sido siempre un Gigante y quizás es en vano su esperanza de seguir siéndolo, porque Benard de 33 años, lleva la carga de un contrato de tres años y 11 millones de dólares que termina al final de esta campaña, una rodilla izquierda afectada que le costó la mitad de la temporada del 2002, y algunos dirían que sus habilidades están menguando.
Era un tipo de jugador que a finales de los noventa tenía como referencia .324 de average en 1998, y .290 en la siguiente campaña, pero después de perder su puesto titular el año pasado, él es más que un signo de interrogación.
“No tengo idea de lo que pasará, nada en lo absoluto”, dijo Marvin el lunes. “Yo simplemente estoy aquí preparándome para lo que pueda venir. Efectivamente, la incertidumbre juega con tu cabeza. Lo hace en lo más profundo. Tú aceptas lo que está pasando, o doblas tu uniforme y te vas de regreso a casa. Éste es mi año número 11 en el béisbol y de repente ellos te dicen que busque un trabajo. Tú no sabes qué hacer”.
La cicatriz en su rodilla está sana ahora, pero aún recuerda vívidamente el “pop” que hizo su cartílago mientras jugaba outfield el verano pasado (fue operado el 5 de julio), pero mientras jugaba pelota invernal con el Bóer en Nicaragua, pudo sentir la recuperación de su velocidad atrapando conexiones de línea. ¿Ha perdido un paso? Él piensa que no.
Además, Benard lo hizo bien como emergente la temporada pasada, bateando .293 con 13 impulsadas en 58 juegos antes de lastimarse y puede repetir ese rol con gusto nuevamente esta temporada, a menos que sea cambiado o se convierta en mercancía desechable.
Ese es un pensamiento que asusta. Un Gigante de por vida y un gigante en su patria –fue seleccionado como uno de los 10 mejores atletas del siglo 20 en Nicaragua– el veterano de siete años en las Grandes Ligas notó que puede controlar lo que hace en el campo, jugando tan duro como puede.
“No depende de mí”, dijo Benard. “Yo hago lo mejor que puedo. Si eso es lo suficientemente bueno, pienso que ellos podrían darme una oportunidad. Si no, veremos lo que pasa. Como cualquier cosa en la vida, cuando las curvas son lanzadas, tú intentas enfrentarlas de la mejor forma que puedes y adelante. Yo no estoy marchitándome todavía. Estoy aquí para aprovechar esto”.
Con la adquisición del veterano outfielder Marquis Grissom, las letras en la tarjeta del line up podrían estar llenas, porque el manager Felipe Alou ha hablado que Grissom podría jugar 140 partidos y José Cruz Jr. está proyectado hacia el jardín derecho.
Alou está feliz porque Benard está saludable, siente que él será su cuarto outfielder y “tendrá mucho tiempo de juego”.
Benard es nuevamente un emergente altamente pagado, pero también un jugador capaz de atrapar moscas viniendo desde el frío banco.
Ese fue un gran desafío para Benard el año pasado y la democión lo estuvo perturbando hasta que la aceptó.
«SÉ QUE PUEDO»
“Sé que puedo jugar béisbol y jugarlo todos los días, pero eso no depende de mí”, dijo. “Lo bello de la Liga Nacional, es que si tú puedes jugar tres partidos a la semana y es como jugar cada día porque puedes salir como bateador emergente, corredor emergente o entrar en ese doble rol. Tú debes estar en puntillas”.
Benard ha sido optimista y quizá algo filosófico sobre su destino. Ahora es realista. Alguien que sabe que su carrera perecerá y sabrá que tocó extremo todos los días, no intentando engañar a nadie, incluyéndose a él mismo.
Los superestrellas pueden dejar el juego en sus propios términos. Benard se ríe de los otros, como él, que son tirados fuera.
Pero él no está listo para eso y espera que su carrera con los Gigantes no se termine pronto.
“Yo tengo orgullo también”, dijo Benard. “Y no estoy sentado aquí solamente para cobrar mi cheque. Yo amo el juego y trato de aprovechar lo más que pueda, porque un día va a venir el final”.