Heberto Guillermo Corea Guerrero
No necesito ser político, ni funcionario público, ni directivo de partido político, ni miembro de bancada partidaria, ni diputado, Me basta ser un simple ciudadano para entender que la política económica de un país, dentro de un sistema presidencialista le corresponde al Ejecutivo, administra la jurisdicción el Poder Judicial y legisla el Poder Legislativo.
He escuchado que muchos diputados, por desconocimiento, ignorancia o prepotencia, se dicen miembros del primer poder del Estado. Y su engaño es tan real que hasta pretenden dirigir la economía del país para luego salir con la lavada de manos de que si la economía nacional se va al subsuelo es culpa del Ejecutivo.
Politiquería barata es que no permite avanzar hacia la eliminación de la pobreza que aqueja a Nicaragua desde hace doscientos años. Escucho y veo por televisión gritar a diputados que el Ejecutivo es demagógico, que quiere eliminar los aumentos salariales que los diputados le dieron a la Policía, a los de Salud, a los maestros, al Ejército, y los traslados a los municipios.
Eso señores, es administración pública, no le corresponde al Legislativo. En una Auditoría Operacional se establecería con claridad quién invade las funciones de quien. Pero lo interesante es decirle al pueblo la verdad, no la verdad relativa, sino la verdad pura y simple.
Es necesario conocer que los diputados no recaudan impuestos, que no son Administración Pública, que nada tienen que ver con la problemática de la alimentación, con la problemática diaria de los niños de la calle ni mucho menos de la no calle, nada tienen que ver si hay o no hay agua en Jinotepe, nada tienen que ver con la problemática diaria de la juventud, nada tienen que ver con el orden público diario, nada tienen que ver con el desempleo, si alguien dice que sí tienen que ver, no correspondería más que concluir que por culpa de los diputados este pueblo está en desgracia.