El asesinato de una nación

J. Aníbal Gallegos Borgen El asesinato inmortalizó la egregia figura del hijo más querido de Nicaragua, Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, muerto a mansalva por matones criminales el diez de enero de 1978. Ese cobarde, vil y atroz crimen a los 25 años todavía flota en el ambiente nacional e internacional. Ese día yo me […]

J. Aníbal Gallegos Borgen

El asesinato inmortalizó la egregia figura del hijo más querido de Nicaragua, Dr. Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, muerto a mansalva por matones criminales el diez de enero de 1978. Ese cobarde, vil y atroz crimen a los 25 años todavía flota en el ambiente nacional e internacional.

Ese día yo me encontraba en el hospital haciendo una visita a mi hermana, cuando escuché por la radio la espeluznante y terrible noticia. Compartí el tremendo impacto con las personas que nos encontrábamos dentro del centro asistencial, y el comentario fue que Somoza mandó a matar a Pedro Joaquín para callar a LA PRENSA.

Pedro Joaquín era abogado, periodista, insigne idealista, amante de la libertad de su amada Nicaragua y humanista. Por eso sufrió cárcel, torturas, incendio y destrucción del edificio del Diario LA PRENSA, fue y es el mártir que sufrió en carne propia por amor a su amada Nicaragua, y entregó su vida y su alma por amor a sus hermanos nicaragüenses.  

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