Los primeros pasos, los primeros zapatos

La manera de calzar a los niños cuando comienzan a caminar será decisiva para su buen desarrollo. Si no se les proporciona un calzado adecuado se pueden dañar unos pies que nacieron sanos El calzado tiene dos funciones: protección y estética. Cuando el niño se encuentra en un lugar seguro, se le debe permitir andar […]

  • La manera de calzar a los niños cuando comienzan a caminar será decisiva para su buen desarrollo. Si no se les proporciona un calzado adecuado se pueden dañar unos pies que nacieron sanos

El calzado tiene dos funciones: protección y estética. Cuando el niño se encuentra en un lugar seguro, se le debe permitir andar sin zapatos porque esto le ayuda al desarrollo natural de sus pies.

Antes de caminar, durante sus primeros once meses, lo más recomendable es la condición natural del pie, es decir descalzo; los zapatos y calcetines se usan cuando la madre quiere proteger del frío o la humedad.

Nuestros pies son una obra compuesta por 28 huesos, 33 articulaciones y una compleja red de más de 100 tendones, músculos y ligamentos, que tienen que recorrer un largo camino con nosotros por lo cual se debe cuidar especialmente al principio, cuando son tan moldeables y por lo tanto, fácilmente deformables.

El pie del pequeño, hasta los dos años de edad, es rollizo, flexible y blando. El arco tiene una almohadilla de grasa, lo cual hace creer a los padres que su hijo tiene ”pie plano”.

Los zapatos ideales que permiten el desarrollo adecuado de un pie en crecimiento, no necesariamente son los más caros, ni los más baratos, ni los que por influencia de la moda se suelen comprar. Los mejores zapatos para los niños son aquellos que son amplios, de tamaño adecuado, cómodos, ligeros, flexibles, en fin los que simulen la sensación de encontrarse descalzo.

COMO ESCOGER LOS ZAPATOS

El calzado debe tener la forma natural del pie, más o menos cuadrangular, con suficiente espacio en la punta del pie, ya que debe permitir los movimientos de los dedos.

La plantilla de los zapatitos no deben tener almohadillas porque podrían entorpecer el desarrollo normal del pie y deformarlos.

El forro interior del zapato debe ser tipo guante, es decir, sin costuras internas que pueden molestar al pequeño.

La suela debe ser flexible, suave y estar acompañado de elementos antideslizantes para evitar resbalones.

El taconcito debe ser pequeño de unos 15 milímetros de altura, es bueno para facilitar el juego de articulaciones del pie.

Los refuerzos de la punta deben ser levemente elevado para no tropezar a cada paso.

Los zapatos deben permitir quedar bien sujetados (no socados) en el pie del bebé que comienza a caminar.

MATERIAL ADECUADO

El material más recomendable es el cuero natural suave para la horma y para la suela. Éste debe ser poroso, que permita la ventilación del pie. Se debe vigilar las tinturas extrañas, dado que pueden provocar reacciones alérgicas.

Si el niño empieza a caminar se recomienda que el zapato cubra el tobillo para evitar que se le salga el pie.

Si los zapatos incomodan al niño o la niña, su forma de protestar es descalzarse insistentemente. Se recomienda revisar el zapato y cambiarlo si es necesario.

* Clínica Sanángel, Teléfono: 277-3556. Reparto San Juan.  

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