Renuncia masiva de personal de Hogar de Ancianos de Jinotega

En rechazo al despido de la directora, 15 de los 17 trabajadores renunciaron el fin de semana Silvia González Siles/Corresponsal JINOTEGA.- Después de 22 años al frente del Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl, cuidando a más de sesenta ancianitos, desde el fin de semana, Rita Salguera y monseñor Douglas Araica, hicieron entrega formal […]

  • En rechazo al despido de la directora, 15 de los 17 trabajadores renunciaron el fin de semana

Silvia González Siles/Corresponsal

JINOTEGA.- Después de 22 años al frente del Hogar de Ancianos San Vicente de Paúl, cuidando a más de sesenta ancianitos, desde el fin de semana, Rita Salguera y monseñor Douglas Araica, hicieron entrega formal del centro al Ministerio de la Familia.

La entrega obedece a que en noviembre, Salguera recibió una notificación de parte de la ministra de la Familia, Natalia Barrillas, donde le hacía constar que prescindía de sus funciones por supuesto maltrato a los ancianos, denuncia interpuesta por damas voluntarias de la Cruz Roja y damas vicentinas.

Según una fuente cercana al Hogar de Ancianos, la destitución de Salguera se habría originado supuestamente en una petición de Fabiola Salinas de Rizo, quién estaba insatisfecha del trabajo de Salguera.

MONSEÑOR ARAICA TAMBIEN RENUNCIA

El trabajo de Salguera fue reconocido por monseñor Douglas Araica, quien estuvo a cargo del centro por más de siete años, y quien a raíz del despido de la directora administrativa renunció, porque a su juicio era una injusticia, ya que había asumido la dirección desde la fundación del centro.

Monseñor Araica dijo sentirse triste al dejar el centro, ya que el Hogar le pertenece a Jinotega, pues ha sido el pueblo el que se ha preocupado por su manutención, gracias a las múltiples gestiones que hizo Doña Rita Salguera, dado que Mifamilia sólo entrega 24 mil córdobas mensuales.

Monseñor Araica recordó que varias veces Mifamilia atrasó la subvención hasta tres meses.

VOCACIÓN DE SERVICIO

“Mantener un hogar significa mantener un personal preparado y entrenado para servir a los ancianitos, porque el nuevo personal es inexperto y lo tendrán que entrenar, y eso tomará mucho tiempo, ya que de 17 sólo 2 se quedan por petición nuestra”, dijo monseñor Araica.

Doña Rita dijo sentirse triste por dejar el centro que había significado su casa, donde había encontrado a la madre y padre que nunca tuvo. Agregó sentirse satisfecha por haber realizado un trabajo esmerado, lleno de amor, y por haber capacitado al personal que decidió renunciar.

“Desde que comencé en este centro me gustó el comportamiento de los ancianos. Se me presentaron buenas oportunidades de trabajo, pero nunca acepté, porque aquí me sentía realizada y motivada”, dijo Rita Salguera.   

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