Cambios en la Iglesia

Jenaro Sánchez Bonilla Muy bien lo del poeta Carlos Chamorro Coronel (Artículo publicado el 17 de diciembre, titulado “De la Iglesia y los obispos, a la luz de San Pablo”), pero creo que la “lucha” no es por ganar adeptos para Obando o para el Opus Dei, sino que es… simplemente para especular sobre los […]

Jenaro Sánchez Bonilla

Muy bien lo del poeta Carlos Chamorro Coronel (Artículo publicado el 17 de diciembre, titulado “De la Iglesia y los obispos, a la luz de San Pablo”), pero creo que la “lucha” no es por ganar adeptos para Obando o para el Opus Dei, sino que es… simplemente para especular sobre los posibles cambios que se avecinan en nuestra Iglesia local nicaragüense, que es parte de la Iglesia universal liderada por el obispo de Roma. De ahí, el apodo de romana para diferenciar de la griega o rusa que conservan tiros ligeramente diferentes a los romanos.

Después de 32 años de obispado, durante los cuales Obando y Bravo ha protagonizado mucho de la historia reciente gracias a la poca voluntad de arreglo que ha existido entre las partes en pugna en la sociedad civil, es casi natural y apenas humano que nuestro querido Obispo y Cardenal se sienta poco menos que indispensable en el tablero público.

Por otro lado, tenemos que confesar que estos 32 años de lucha contra moros y cristianos han sido muy bien aprovechados por los evangélicos para crecer en cantidad y calidad. Antes del terremoto, creo y especulo que ni siquiera un 5 por ciento de la población se definía como protestante. Aquella Sala Evangélica de la calle 15 de Septiembre era el templo máximo de los hermanitos.

Por supuesto que no es culpa del Obispo —sino más bien de todos los católicos como Iglesia— pero si la Iglesia en su conjunto con el obispo a la cabeza defendiera su causa con el mismo arrojo y pasión que demuestra en temas seculares, pues sería tal vez otro gallo el que cantara en las iglesias protestantes, y ¡vaya que sí cantan!

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