- Investigación ratifica que abusador es alguien cercano
Amalia Morales [email protected]
Muchos de los niños que son explotados sexualmente en las calles de Managua y Chinandega fueron abusados antes de los 12 años, en algunos casos a los seis y ocho años, a una edad más temprana de la que se había creído.
Ese es uno de los hallazgos de la investigación “Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes en Nicaragua”, presentada por la Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), de la Oficina Internacional del Trabajo, OIT.
Rosa María Sánchez, consultora de Mujeres para el Desarrollo, (Mupade), y coordinadora de la investigación detalló que se entrevistaron a 50 niños —mitad mujeres y mitad varones — que padecen “explotación sexual comercial” en Managua, y 15 de ellos fueron abusados por un familiar antes de los 12 años.
Según el estudio, 13 de las niñas sufrió incesto, de ellas 10 fueron violadas antes de los 12 años. En dos casos el abuso ocurrió a los seis años.
Y de los dos varones, ambos fueron abusados a los ocho años.
Se estableció que en la capital el 36 por ciento de los niños y niñas fueron violados antes de los 12 años.
ABUSO CONDUCE A EXPLOTACIÓN SEXUAL
El mismo sondeo se hizo entre 50 niños de niños de Chinandega, entre los cuales se hallaron otras 15 experiencias incestuosas, de las cuales 12 le ocurrieron a niñas y tres a varones.
María Marvis Jirón, otra de las consultoras de la investigación, aseguró que los datos anteriores demuestran que el abuso comienza a más temprana edad.
El abuso temprano adelanta también la explotación sexual de los niños en las calles. En Managua se encontró casos de menores que a los 10 años comenzaron a ganar dinero a cambio de sexo.
FAMILIA DESPROTEGE
Y en coincidencia con investigaciones anteriores sobre el mismo tema, el autor del abuso es casi siempre un familiar.
El abuso sexual de los familiares ocurre casi en un 80 por ciento contra las niñas, en cambio la relación disminuye drásticamente entre los niños, quienes tienden a ser violentados por un desconocido.
Además de ser un cercano, el violador es un hombre en casi todo los casos.
El estudio refleja que la explotación de estos menores se da de forma encubierta, pues la mayoría de los adolescentes no se prostituye abiertamente, sino de manera solapada.
Se ha detectado la explotación sexual a través del desempeño de actividades como la venta ambulante de cigarros, caramelos, agua, gaseosas, oferta de servicios que incluyen limpieza de carros, lustrado de calzado, carga de bultos o bailes en espectáculos nocturnos, entre otros.