Todo se le junta al señor todo poderoso de Freydell. No es sólo que su salud está mal y su vida sexual en veremos. En la empresa todo anda de cabezas. Los fiscales encuentran los programas piratas de computación, decomisan los computadores, amenazan con una multa millonaria y buscan a un culpable.
El primero en visitar la cárcel es el doctor Perafán, pero no pasa solo mucho tiempo, pronto tiene la compañía de Gaitán y Gutiérrez. Mónica considera que Pastor Gaitán sabía que los programas eran piratas y aunque trata de librarse de la cárcel, el hombre del peluquín sólo atrasa un poco su visita a ésta.
Contrario a Mónica, César Luis cree en la inocencia de Gaitán y le pide a ésta que le ayude a salir de la cárcel, pero no gratis. A cambio, Pastor deberá ayudarles a recuperar el negocio con los japoneses. Bien claro se lo dice Mónica a Gaitán cuando lo visita en la cárcel. Pastor sale de las rejas, pero, ¿convencerá a su hermano de desistir en el negocio de los Mangostinos? Está por verse.
Gutiérrez tuvo menos opciones. Ningún argumento valió. En mala hora se le ocurrió visitar a Perafán en la casa de las Pacheco. Muy diligente Kike lo retiene y lo entregan a la policía.
Finalmente operan a César Luis, y aunque la posibilidad de que pueda responder como hombre, está en entredicho, su ex, Paula y Lidia se la pasan peleando por él. Todo hace indicar que quien tiene mayor terreno ganado es Mónica. César Luis no para de preguntar por ella y Paula tiene que aguantarse, pero ya tendrá en qué entretenerse, pues Pedro regresa a Bogotá.
Entusiasmado con la idea de organizar un concurso de belleza en el pueblo, pero también con la decisión de quedarse para siempre en la ciudad, Pedro regresa y desde su llegada causa disgustos a su contrincante. Nada más pisó CODABAS para estar al tanto de lo que sucede con Freydell y su dueño. Envía flores a César Luis, causando la primer pelea del matrimonio Freydell Dávila.
Doña Nidia sigue siendo un gran atractivo en la novela y causando carcajadas a sus televidentes. Decide vivir en casa de Ana y se la lleva de farra. Una y mil veces se arrepiente la señora Ana cuando se enredan con unos muchachos que resultan ser asaltantes y casi las dejan sin un centavo y pidiendo “ride”.