Amalia Morales [email protected]
Unos desertaron. Otros siguieron, pero a estas alturas del año escolar —cuando está por definirse su ascenso de grado— los alumnos asisten a la escuela a las cansadas.
Jasier Orozco y Dorian Avilés, alumnos de tercer grado del Colegio Benjamín Zeledón de Managua, bajan la cabeza a la vez para contestar que ya quieren salir de clases.
A Jasier le ha costado pasar la materia de Estudios Sociales. Simplemente dice: “Me cuesta”. Mientras, que el talón de Aquiles de Dorian ha sido Matemática. “Me cuesta dividir”, justifica.
Sin embargo, los dos menores que han repetido grado en años anteriores, están seguros de que avanzarán a cuarto grado.
Y no es que esta pareja de alumnos se matara estudiando las materias que les son complicadas, sino que el sistema de evaluación de primaria permite pasar el grado sin exigirle mucho a los educandos, según consideran docentes consultados al respecto.
Ruth Pereira, maestra de tercer grado “C”, del Instituto Autónomo República de Dinamarca, explicó que se evalúan procesos, lo que implica entregarle a los alumnos unas guías de preguntas que contestan en la escuela, repasan en sus casas y al día siguiente las respuestas son tomadas oralmente por ella.
PARTICIPAN PERO… ¿ASIMILAN?
Para esta forma de evaluar, que se aplica en toda primaria, se toma muy en cuenta la participación del alumno, sin embargo, no creen que eso constate la asimilación del contenido.
Las notas finales, en lugar de números como era años atrás, ahora se ponen letras. La calificación más baja que antes era 60, ahora es AI, que significa Aprendizaje Intermedio. “Tenemos muchos problemas con esa evaluación, porque los padres de familia si no ven rojos, creen que el niño va bien”, afirmó Elba López, maestra de primer grado de Chichigalpa.
Ruth Pereira tuvo un estudiante que fue devuelto de cuarto grado porque no había asimilado siquiera el contenido de tercero.
Para Elba López es más efectiva la aplicación de exámenes, que sí obligan a los niños a estudiar lo impartido en el transcurso del semestre.
Leonardo Narváez, docente del República de Dinamarca, dijo que para que la metodología participativa funcione hacen falta condiciones que los estudiantes no tienen y que el centro no puede proveer por razones económicas.
“En la primaria se aplica casi una promoción automática”, dijo López.
Los maestros consideran que las consecuencias de esta promoción surten efecto en secundaria.
En el Colegio Benjamín Zeledón, por ejemplo, el rendimiento escolar de primaria fue de 59 por ciento en el primer semestre, contrario al de secundaria, que anduvo por el 80 por ciento.
María Auxiliadora Navas, directora del Benjamín Zeledón, dijo que en audiencias con el ministro de Educación Cultura y Deportes, Silvio De Franco, le han solicitado cambios en el sistema de evaluación de primaria.