Marlon José Navarrete Espinoza
Me dirijo a los empresarios democráticos y amantes de la libre empresa y la libertad de pensamiento; los alerto a para que recuerden el pasado y no condenarnos a repetirlo. Deben recordar a los que una vez dieron apoyo moral y financiero, confiaron en sus promesas y que podrían convivir ideológicamente con sus diferencias políticas o hasta controlarlos, y una vez en el poder los traicionaron al igual que a todo el pueblo con sus esperanzas de mejor y próspero futuro.
Se equivocaron al apoyar a los sandinistas y fue alto el precio que pagaron cuando perdieron sus fortunas, sus propiedades, sus bienes, la separación de sus familias y la cárcel o el espionaje a que fueron sometidos, aparte de las confiscaciones. Pasaron de propietarios a asalariados, deambularon en las calles del exilio. Aunque algunos ahora sean acaudalados empresarios no significa que creen en la libre empresa y el respeto a los derechos humanos en un eventual gobierno sandinista, y si hoy lo hacen es sólo por conveniencia. Los empresarios demócratas, ¿están dispuestos a sufrir de nuevo esa amarga experiencia?.
La vida cobra caro los errores y el orgullo. Hoy se puede criticar con amplitud, abiertamente y sin restricciones mayores. No hay que confiar en quienes ya demostraron no ser dignos de confianza, aunque se disfracen con el traje de demócratas.