Maltrato a los animales

Marlon José Navarrete Espinoza La naturaleza como siempre muy generosa gracias a la Providencia divina, nos tiene una infinita variedad de animales para acompañarnos en este mundo y no estar solos, además de que muchas de estas especies animales nos sirven como fuente alimenticia por ser el hombre la especie dominante del planeta. En las […]

Marlon José Navarrete Espinoza

La naturaleza como siempre muy generosa gracias a la Providencia divina, nos tiene una infinita variedad de animales para acompañarnos en este mundo y no estar solos, además de que muchas de estas especies animales nos sirven como fuente alimenticia por ser el hombre la especie dominante del planeta.

En las últimas décadas se ha ido fomentando una idea entre la sociedad que se refiere a evitar el mal trato a los animales. Esta idea es apropiada si se aplica a los animales domésticos o a las mascotas e inclusive a aquellos animales destinados al sacrificio para alimentarnos.

A las mascotas es necesario no hacerlas aguantar hambre o sed, confinarlas a una celda o una cadena todo el día sin darles espacio y un poco de libertad, sin jugar o pasar un rato con ellas porque nos hacen compañía, no hacer esto se convierte ya en algo inhumano porque ellos son parte del mundo y de la creación como los humanos y el hecho que los dominemos no nos da derecho a maltratarlos o lastimarlos intencionalmente o peor aún, provocarles una muerte lenta, dolorosa y alargando su agonía.

Los animales también sienten cuando alguien les tiene cariño y aprecio, y lo agradecen con lealtad, mansedumbre.

Esto también puede aplicarse a los animales que son fuente de alimento como el cerdo, la vaca, el buey, la oveja, el cabro y muchos otros; los cuales sufren las peores vejaciones y maltratos antes y a la hora de ser llevados al sacrificio.

Es necesario no darles entonces una muerte lenta y angustiante. Una muerte rápida y sin sufrimientos es el método que se debe buscar para los animales llevados a la muerte ya que los comemos, por lo menos agradezcámosles así el sacrificio.

La humanidad debe convivir en armonía con su naturaleza porque es su hogar y su fuente de alimento. Por lo tanto no maltratemos a los animales y tampoco a los bosques y en fin todo nuestro medio ambiente.  

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