- Suenan los tambores y reparten chicha, pozol, tiste, buñuelos
y tamales
Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/[email protected]
Las tradiciones y el cariño de los familiares de los difuntos, hacen lucir limpios y ornamentados los cementerios de León y particularmente los seis panteones de Sutiaba, donde sus pobladores trabajaron las madrugadas de los domingos de octubre en las “fajinas” o rondas, en las que hubo tambores, chicha, pozol y tiste.
Aunque se ha perdido la tradición de las “ofrendas”, que consistían en flores, comidas o bebidas típicas, enviadas a las tumbas por amigos y compadres de los difuntos, las fajinas se mantienen gracias a la perseverancia de las “Juntas de Cementerios”, que los administran, de acuerdo a sus reglamentos.
REPARTIDERA DE GOLOSINAS
Buñuelos, variedad de tamales, chicha de maíz negrito, y otras golosinas típicas del pueblo grande de Sutiaba son adquiridas y degustadas por los asistentes a los cementerios de San José del Zapote, San Francisco, San Juan Bautista, San Pedro, entre otros. Esto es igual en las aceras de todos los panteones locales.
Pablo Medrano, miembro del Consejo de Ancianos de Sutiaba y concejal de León, recuerda las tradiciones propias de esta fecha, como son los recorridos de los miembros de las juntas por las calles de Sutiaba, que en la madrugada los domingos de octubre, van tocando con sus tambores las marchas “El paso de camino”, “El trago amargo” y “Paso doble”.
“No hay palabras, la gente escucha los tambores y sale con sus palas y otros instrumentos de limpieza hacia el cementerio. El último domingo recogen la basura, y el 2 de noviembre el cementerio está limpio”, explica el concejal.
MISAS Y RESPONSOS
El Día de Difuntos, los sacerdotes de las parroquias visitan los camposantos, sean éstos administrados por las alcaldías o las “Juntas de Cementerio”, para rezar responsos o celebrar la misa.
Este día, en estos lugares donde se respira la paz que ofrece Dios, no hay diferencias sociales. Es un punto de convergencia para recordar a quienes se han ido, y para elevar una plegaria por consuelo y compañía para quienes sufren la ausencia del ser querido.
COSTUMBRES ARRAIGADAS
Los cementerios de Sutiaba, que históricamente se localizaban alrededor de las ermitas, pasaron a ser administrados por las juntas, con apoyo del “Alcalde de Vara” a partir de 1902, con la anexión de Sutiaba, como barrio de León.
Don Sergio Morales Cano, ex presidente de la Junta del Cementerio de San Pedro, recuerda su Reglamento que data de 1928, en el que se establecen las obligaciones de los miembros de la Junta y los familiares de los deudos.
“Juráis por Dios y la Cruz de Cristo, que es la insignia de todo cristiano y la que vela los restos en los panteones, cooperar con todas vuestras energías, al bienestar del panteón San Pedro? Si así lo hiciereis, Dios y las cenizas de nuestros deudos os bendecirán, si no ellos os lo demanden!”, dice la promesa de los directivos.
¡Y la promesa se cumple! Los familiares, en cada fajina del año, sea en enero, abril u octubre limpian sus cementerios. La junta se encarga de darle mantenimiento. Desde el San Pedro, hasta el “Panteón de la Gracia”, donde son sepultadas personas que no tienen familias, son limpiados.