Tirso Moreno Aguilar es conducido por agentes de la Policía Nacional a declarar ante la juez Octavo de Distrito del Crimen de Managua, Rafaela Urroz, donde enfrenta acusación por nueve delitos, entre los que sobresalen homicidio frustrado y terrorismo.

Tirso Moreno, de contra a delincuente consumado

Tirso Moreno, conocido como “Comandante Rigoberto” en las filas del desaparecido ejército rebelde de los años 80, pasó a ser simplemente un delincuente en el año 2002. Ahora está acusado de 9 delitos que se desprenden de su acción armada contra LA PRENSA y su personal Roberto Orozco B. [email protected] Ver fotos Tirso Moreno Aguilar, […]

  • Tirso Moreno, conocido como “Comandante Rigoberto” en las filas del desaparecido ejército rebelde de los años 80, pasó a ser simplemente un delincuente en el año 2002.
    Ahora está acusado de 9 delitos que se desprenden de su acción armada contra LA PRENSA y su personal

Roberto Orozco B. [email protected]

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Tirso Moreno Aguilar, conocido en las filas de la ex Contra como “Comandante Rigoberto” y que el pasado martes 22 de octubre emprendió una acción armada contra LA PRENSA y su personal, fue uno de los principales guerrilleros del ex ejército rebelde.

Su historia en los años 80 está en plena contradicción con los delitos que cometió ese día. Prácticamente hubo una involución en su comportamiento que lo hizo pasar de heroico guerrillero “contra” a delincuente consumado. Ésta es su historia.

Ningún periodista estuvo tan cerca y compenetrado del conocimiento sobre el ejército rebelde como Sam Dillon, quien escribió el libro “Comandos, la CIA y los contras rebeldes de Nicaragua”, en el que revela que él solía fingir ser político rebelde y vocero pagado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) norteamericana, para brindar a los reporteros la información del extinto Frente Democrático Nicaragüense (FDN).

EX NEGOCIANTE DE GANADO

Dillon describe a Tirso Moreno Aguilar, “Rigoberto”, así: Ex negociante de ganado que se convirtió en un alto mando del ejército rebelde. En 1988 lo deportaron de Honduras a Miami (Estados Unidos) después de haber cuestionado el control de Enrique Bermúdez Varela en el ejército contrarrevolucionario dentro de una rebelión disidente.

Por su parte, Jaime Morales Carazo, en su libro “La Contra”, describe a Moreno, a quien conoció en 1986, como el jefe del Comando Regional “Jorge Salazar No. 1”, desde el cual dirigía a unos mil hombres.

Un comando regional era una unidad de combate de la Contra equivalente a un batallón de mil doscientos hombres. Eran similar a las estructuras de los Batallones de Lucha Irregular (BLI) del entonces Ejército Popular Sandinista (EPS), integrado en su mayoría por jóvenes del Servicio Militar Patriótico (SMP) y personal permanente. La Contra llegó a tener unas dos docenas de estos comandos regionales.

HOMBRE DE CARÁCTER FIRME, ANALÍTICO Y SERENO

Para ese entonces, Moreno tenía 33 años y 9 de estar en la lucha. “Es como la mayoría de sus compañeros del norte del país y de raíces campesinas. Era un agricultor mediano y exitoso negociante en compra-venta de ganado. Había tenido oportunidad de mejor educación. Hombre independiente, de firme carácter, analítico, sereno….”, así lo describe Morales Carazo.

Según la versión, Moreno fue antisomocista y le proporcionó ayuda económica y de ocultamiento a Germán Pomares, “Comandante Danto”, uno de los más destacados combatientes sandinistas, caído en el ataque a Jinotega en 1979.

Se integró a las Milicias Populares Antisandinistas (Milpas), luego que se desencantó del gobierno sandinista, y combatió, en los primeros años de la guerra de los 80, junto a los también comandantes “Dimas”, “Cinco Pinos”, “Douglas”, “Coral” y “Denis”.

A mediados de 1986 integró el primer Consejo de Comandantes Regionales, junto con Enrique Bermúdez (3-80), Aureliano, Walter Saúl Calderón (Toño), Luis Fley (Johnson), Denis, Dimas, Douglas, Jimmy-Leo, Venado, Luis Moreno (Mike-Lima), Rodolfo Ampié (Invisible), Juan Ramón Rivas (Quiché), Renato, Israel Galeano (Franklin), Diógenes Membreño Hernández (Fernando), Emiliano, Oscar Sobalvarro (Rubén), Coral, Tigrillo, Dimas-Sagitario, Tiro al Blanco, Iván, Isaac, Samba, Fighter, Tomás, Gustavo, Mack y Dumas.

El primer Estado Mayor de la Contra se eligió entre el Consejo de Comandantes Regionales hasta mediados de 1988, cuando ya estaba avanzado el proceso de negociaciones con los sandinistas y en víspera de la primera reunión de Sapoá, el 21 de marzo de ese año. Moreno fue electo como jefe de Asuntos Civiles dentro de ese Estado Mayor.

SUS PRINCIPALES OPERACIONES MILITARES

Entre el 20 y 25 de marzo de 1986 dirigió la defensa y contraataque a las tres columnas del EPS que, con 1,200 hombres cada una, intentaron destruir el Centro de Instrucción Militar y anterior Comando Estratégico que la Contra tenía ubicado en Yamales, en territorio hondureño.

Esta operación, denominada Arenales, efectuada por tropas del EPS, fue más grande que la denominada “Danto 88”, y llevó a tropas nicaragüenses a invadir territorio hondureño. Hubo muchas bajas por parte de ambos bandos.

También ese año Moreno fue uno de los comandantes que planificó y dirigió la operación “Comandante Olivero”, más conocida como la toma de Las Minas, el golpe más duro que la Contra propinó al gobierno y fuerzas sandinistas.

Junto con otros ocho comandantes “contras”, dirigió una fuerza de 7,000 hombres que sincronizadamente atacaron y tomaron militarmente las poblaciones de Rosita, Siuna y Bonanza; destruyeron pistas de aterrizaje, estaciones de control de radar y centros logísticos de esa región militar, considerada estratégica por los sandinistas.

Los combates duraron tres días, y según el informe de la Contra, “se logró la mayoría de los objetivos”: Destrucción de todas las instalaciones militares y de la Seguridad del Estado, base de asesores extranjeros y bodegas de armamento y víveres del EPS. Destrucción parcial y total de las cuatro pistas de aterrizaje, torres y equipos de control y depósitos de combustible.

La “Contra” también destruyó tres centros de radar, 23 camiones de transporte de tropas y combustible, y puso fuera de servicio la planta de generación hidroeléctrica “Siempre Viva”.

SE SUBLEVÓ CONTRA BERMÚDEZ

Después de marzo del 88, inició junto con Toño, Fernando y Tigrillo el movimiento de disidencia, para tratar de reestructurar y depurar al ejército rebelde, pero se ordenó su captura y deportación de Honduras a Miami, Estados Unidos. Luego se le expulsó de la Resistencia Nicaragüense.

Ellos y otros 50 comandantes de línea pidieron a la dirigencia de la Resistencia Nicaragüense, en mayo de ese año, la destitución de Enrique Bermúdez Varela, como comandante general del ejército rebelde. Disentían de la conducción de la guerra y de la estrategia para alcanzar los objetivos.

El 17 de abril de 1988, semanas después de haber iniciado los contactos para la negociación de la paz con los gobernantes sandinistas, estos comandantes emitieron una “resolución patriótica”: “A partir de esta fecha, la Comandancia General del Ejército de la Resistencia Nicaragüense (Frente Norte) que venía desempeñando el coronel Enrique Bermúdez Varela, será asumida por una Junta de Comandantes Regionales”.

La purga que se inició después fue exagerada, con bastantes rasgos estalinistas. Muchos de estos comandantes fueron apresados y torturados sólo por el hecho de disentir. Ellos no querían seguir siendo utilizados por las cúpulas y, además, tampoco querían que se llegara a acuerdos con los entonces gobernantes de Nicaragua.

EN LA ÚLTIMA DÉCADA

Para 1990, luego de los acuerdos de paz entre la Contra y el gobierno sandinista, cuando comenzó la desmovilización del ejército rebelde, Moreno se encontraba en Miami y no participa en el desarme. De hecho, Enrique Bermúdez ya lo había expulsado de la Contra.

Según Salvador Talavera, ex contra, Moreno se negó a desmovilizarse. En Miami, Estados Unidos, residió hasta 1990, cuando regresó a Nicaragua luego del triunfo de la Unión Nacional Opositora (UNO) que llevó al gobierno a la presidenta Violeta Barrios de Chamorro.

Desde esa época hasta la fecha, asegura Talavera, Moreno regresó a su actividad original y se dedicó a la ganadería y la agricultura en las zonas de Río Blanco y Mulukukú, donde tiene varias fincas, hasta el 22 de octubre, cuando, armado de una pistola Glock y un revólver 38, de fabricación búlgara, asaltó las instalaciones de LA PRENSA y secuestró a varios periodistas y personal de apoyo.

Actualmente enfrenta acusación por nueve delitos en el Juzgado Octavo de Distrito del Crimen, y en los próximos días, la juez Rafaela Urroz le dictará sentencia interlocutoria.

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