“Necesito que los productores sean ricos”

Ex jugador de fútbol, poeta, amante de la filosofía, susceptible y duro, exigente de la lealtad e inteligencia, todos éstos fueron los hallazgos percibidos en una conversación con el presidente ejecutivo de Parmalat Nicaragua, quien representa los intereses de la transnacional láctea más poderosa del mundo y asegura que cada día que pasa, se “pega” […]

  • Ex jugador de fútbol, poeta, amante de la filosofía, susceptible y duro, exigente de la lealtad e inteligencia, todos éstos fueron los hallazgos percibidos en una conversación con el presidente ejecutivo de Parmalat Nicaragua, quien representa los intereses de la transnacional láctea más poderosa del mundo y asegura que cada día que pasa, se “pega” un poco más a Nicaragua

Gustavo Ortega Campos [email protected]

Nacido en Canossa, Italia, hace 59 años, un lugar al que cita con mucha nostalgia. El mismo explica que está ubicado entre Parma y Emilia (cerca del Mar Adriático), como para brindar una dosis de geografía y se eviten confusiones. Aldo Camorani llegó a Nicaragua hace cuatro años, y aunque no sabe cuándo regresa a su país, asegura que el día que lo haga se llevará muy buenos recuerdos.

Se considera un hombre sensible pero duro a la vez, lo que más le molesta es la deslealtad y la deshonestidad.

Habla un español aún mezclado con un poco de italiano, que al escucharlo por vez primera aflige a quien lo escuche, pero al final se nota que ha hecho mucha práctica del castellano. Camorani se siente satisfecho de las acciones que ha dirigido como presidente ejecutivo de la empresa procesadora de lácteos más grande del país.

No tiene hermanos y se considera un fanático del trabajo, quizás, dice entre risas, porque nació el primero de mayo.

¿En Italia pensó llegar a este puesto?

Vengo de una familia de pequeños empresarios de clase media, donde el valor principal es la cultura del trabajo y así me acostumbré, y todavía estoy aquí manifestando esta necesidad para mi forma de ser, vivo con la cultura del trabajo, creo en las cosas positivas que se hacen, me da gusto ver las cosas buenas que se hacen en base al esfuerzo.

Mi profesión es Macroeconomista, mi primer empleo fue con la empresa petrolera estatal de Italia, donde me destaqué como negociador en el extranjero, viajé mucho, tanto que mi último niño, nació en Yugoslavia.

¿Se imaginó venir a Nicaragua, luego que recorrió tantos países?

Parmalat me envió aquí para un período muy breve, pero parece que quieren dejarme. Llegué a la empresa (en Italia) luego que me cansé de mi empleo anterior, ahí no encontraba la cultura que andaba buscando, me quedé dos tres años fuera, un amigo me dijo que me iría bien trabajar en Parmalat y 15 días después ya estaba dentro.

Empecé como responsable de las operaciones en India, después estuve en Indonesia, luego en Australia y luego aquí.

¿Qué expectativa traía?

La expectativa que traía era empezar en Nicaragua con un sentido centroamericano, de desarrollar la presencia de la compañía en los diversos países… llegué aquí y me encontré una empresa que estaba lista para vender (La Perfecta), la compraron y me mandaron.

Para llegar acá debieron hacer estudios preliminares…

Creo que se hicieron estudios preliminares de mercadeo, para ver dónde se iba a invertir, después, una vez decidido que Nicaragua merecía la presencia de Parmalat, tomaron la primera oportunidad de negocios.

¿Después de cuatro años, cree que han cumplido con los objetivos planteados?

Creo que una evaluación es muy temprana, pero viéndolo desde el punto de vista empresarial hemos logrado los resultados que queríamos y también hay un éxito: estamos con una presencia muy fuerte en el país, somos una de las empresas que está desarrollando con más fuerza la legalidad en el país, estamos logrando como elemento de fuerza, la formalidad del mercado a todos los niveles.

Hablemos de montos de inversiones…

Sí, sin duda. Hablando de inversiones las dividiría en dos partes: dinero e inversiones tangibles, pero más que dividirlas hay que unirlas, pues una no prescinde de la otra. La inversión más grande para mí es la que se hace a los hombres, aquí tenemos una atmósfera distinta al del resto de empresas. Aquí hay seriedad y ganas de trabajar, yo no puedo hacer inversiones tecnológicas o de equipos sin que las personas la entiendan como instrumento suyo de desarrollo de la vida, como instrumento para que gane el pan cotidiano.

Para mí es un éxito decir que los trabajadores de Parmalat están defendiendo con esta actitud su puesto de trabajo y están desarrollando algo que nadie había visto en este país… después se puede hablar de las inversiones en dinero, las que no se pueden hacer de inmediato en grandes cantidades pues ante todo se tiene que asegurar la continuidad del proceso (de producción), no puedo interrumpir el proceso.

¿Cuánto en dinero se ha invertido?

Aquí en la planta hablamos de unos 13 millones de dólares y seguimos invirtiendo, para el próximo año tenemos presupuestados seis millones. Pero también hemos hecho grandes inversiones en el campo, tenemos tres centros de acopio y alrededor de 50 centros secundarios, esta red de acopio significa que hay atención a la generación de empleos, pues aquí se incluye a los señores que acopian, los técnicos, los conductores, es todo un sistema creado para desarrollar el mercado de la leche con calidad.

Desde que yo vine entendí que se debía mantener un precio fijo pero incrementado en base a la calidad, con eso demostré la voluntad de hacer negocios, he aquí una empresa que quiere programar un desarrollo tranquilo y claro.

Al hablar de calidad, no podemos obviar que eso amerita el cambio en los sistemas de producción y en la mentalidad de los productores que muchas veces no tienen condiciones… aunque muchos lo han logrado con esfuerzo.

Podríamos hablar dos días de esto, la calidad es uno de los pilares de Parmalat en todo el mundo, hasta que nosotros tenemos calidad, tenemos vida, además no puedo hacer productos de calidad, sin personas de calidad, aquí las personas que me rodean, todas tienen un nivel profesional alto, acompañado de una buena salud mental, esto significa que deben ser honestas intelectualmente, no quiero personas obedientes, sino leales; no quiero ejecutores de órdenes, sino protagonistas.

Yo creo que los productores deben hacer dinero, necesito que los productores sean ricos, por eso estoy haciendo esfuerzos para que ellos consigan ese dinero, por eso estoy trabajando sobre la calidad, yo estoy pagando por la calidad. Sin calidad no se puede competir.

La leche es un producto vital, ¿cómo se logra el éxito empresarial con un rubro tan delicado?

Esa es la gran innovación de Parmalat: transformar la leche desde un servicio a un producto noble, la leche es un producto noble, con esto no quiero molestar a otras empresas, pero hay que fijarse qué hay detrás de un vaso de leche y lo compara con otros productos, se ve una gran diferencia, la leche está maltratada, por eso queremos ser el acelerador de este gremio.

¿Cómo han sido sus relaciones con el resto de la empresa privada nica?

Prácticamente no tengo relaciones, es parte de mi actitud de trabajo, yo llegué aquí como inversionista extranjero, pero ahora soy más nicaragüense de lo que se puede creer. No tengo tiempo para acercamientos, pero estoy disponible.

¿Y qué tal con los gobiernos?, llegó con uno y ahora estamos con otro…

Como entidad económica estamos en la posición, que es de continuidad, estamos deseando que el gobierno brinde estabilidad, estabilidad significa certidumbre de los hechos y de los escenarios y continuidad. Esta es la intención mía, es una lástima que Nicaragua se encuentre en un momento que afecta la confianza de los ciudadanos y de los inversionistas, veo que aquí hace falta la mediana y pequeña industria y eso se debe a que no existe la clase media, que es la clase sobre la que se funda el éxito y la fuerza de trabajo del mundo.

Si nos preguntamos ¿por qué?, es porque hay falta de condiciones y lo digo con lástima, como Parmalat yo compro sólo la leche, el resto de insumos viene de afuera.

Quiere decir que no ve posibilidades de extender sus compras en Nicaragua…

Es que no hay, no hay equipos, no hay capacidad de infraestructura, pero estamos empezando a crear la necesidad, una vez que sucede se pone en marcha la búsqueda de satisfacer esa necesidad, pero el Estado debe asegurar las condiciones de confianza.

Hace un momento me dijo que llegaron para ampliarse en el resto de Centroamérica, ¿cómo van?

Cuando llegamos a Nicaragua compramos un mercado, más que una planta, comprar la planta era una excusa para encontrar un mercado, hay pelea grande para hacerlo, de la cual prefiero no hablar.

Posibilidad de mercado y producto de calidad, son las dos cualidades para lograrlo, pero todavía no lo hacemos porque salir de Nicaragua ha sido difícil, a Nicaragua llega casi de todo, pero salir es difícil.

¿Pero qué es lo difícil?

No hay condiciones aunque nosotros estamos listos, todas las naciones cercanas llegaron a inspeccionarnos y la encontraron satisfactoria, también la FDA (Food and Droug Administration) de los Estados Unidos (inspectores sanitarios). Veo que todavía no hay condiciones públicas, ni está listo el aspecto de reciprocidad.

Parmalat ha estado en el medio de las importaciones de leche en polvo o la llegada del golpe de leche (exceso de producción), siempre se les relaciona con estas controversias…

Si se mira largo, los detalles no se ven. Todos los años llega el golpe de leche, somos bien respetuosos de los productores, nosotros no vamos a cambiar el precio cuando viene el golpe de leche, no lo abaratamos.

Por eso para ayudar al gremio inventamos el vaso de leche y más que un éxito para nosotros o los productores, es para los niños.

Lo de la leche en polvo a mí no me hace nada, es para mí algo indiferente, lo que estamos proponiendo es que en Nicaragua se tome más leche líquida… la leche en polvo está dirigida a otro segmento de mercado.

Hablemos un poco de sus pasatiempos, ¿qué hace en sus ratos libres?

Yo jugué fútbol hasta los 49 años, jugué tenis hasta los 55, ahora tengo 59 y el trabajo me absorbe el tiempo, a veces camino por las mañanas pero no es siempre. Es una gran lástima pues debo recuperar más de mí mismo, pero lo que hago en el tiempo libre, regreso a mis lecturas preferidas: filosofía, historia y poesía; prácticamente son la sal de la vida.

¿Escribe poesía?

Una vez escribí, tengo algunos (poemas), la poesía es la madre de la historia, cuando el hombre poeta abrió sus ojos, ahí fue que empezó a existir.

Nicaragua es una tierra de poetas…

Si lo sé, Nicaragua es una tierra de poetas, pero además es increíble, es una tierra rica, de humanidad, por eso es que merece un destino diferente a lo que tiene ahora.

Quienes lo conocen lo califican como una persona de carácter fuerte…

Yo me catalogo como una persona muy sensible, buena de ánimo, pero al mismo tiempo muy fuerte, decidido, cuando hay que tomar decisiones las tomo en un milicentésimo de segundo.

¿Cuántos hijos tiene?

Tres: Cecilia, Andrés y Nicolo.

¿Casado?

Sí, siempre con la misma… con la misma agua (risas), mi señora Federica, es italiana, de mi mismo pueblo.

Tiene aquí muy cerca a una de las mujeres más bellas de Nicaragua (Ligia Cristina Argüello, Miss Nicaragua 2001, que labora como ejecutiva en Parmalat)

(Risas). Ella está aquí, igual que todos los que trabajan en Parmalat por ser inteligente y por ser honesta intelectualmente.

¿Cuándo se va de Nicaragua?

Es una buena pregunta, Parmalat es una empresa diferente a las otras, creo que eso depende de mí, prácticamente el corazón, cada día que pasa se queda un poco más en Nicaragua, se pega un poco más… no puedo responder, eso depende de muchos factores.

Amante del fútbol

Como la enorme mayoría de italianos, Aldo Camorani, es amante del fútbol, al punto que ha invertido tiempo y dinero en formar un equipo del que se siente satisfecho que porte el nombre y emblema de la compañía que preside.

Asegura que jugó a nivel semiprofesional en sus años mozos, pero más que jugador se ubica como fanático, por eso su entusiasmo de promover ese deporte en Nicaragua.

“El país sólo estaba orientado al béisbol, me di cuenta que en fútbol se podía hacer algo interesante y eso se liga con la necesidad de la empresa de hacer marketing con algún deporte, lo que estoy haciendo es una operación de marketing y lo hago con la misma seriedad que lo hago con Parmalat”.

Seriedad que se tradujo en la “importación” de un entrenador italiano, “estoy organizando el equipo de manera profesional, los jugadores tienen su salario, además estoy organizando cinco equipos juveniles”.

Anunció la posibilidad de enviar a Italia a unos cuatro jugadores “que se lo merecen”, con lo que pretende impulsar el interés de los jóvenes en ese deporte.  

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