- Disfrazados salieron por la noche, de la Plaza Magdalena, bailando el son macabro de Los Agüizotes
Miguel FloresCORRESPONSAL/ [email protected]
A las ocho de la noche se escucharon gritos, risas macabras y alaridos. Eran centenares de disfrazados que danzaban al son de los agüizotes, una tradición que año con año reviven los masayas, haciendo gala del folclor nicaragüense.
El recorrido de cientos de enmascarados inundó las principales calles con el objetivo de espantar a las personas. Desde las seis de la tarde del pasado viernes, en las calles se miraban desfilar disfraces de la muerte, calaveras, brujas, diablos, enmascarados con el ya famoso rostro de la película “Screen”, o la mocuana, entre otros.
Todos los espantos se hacían acompañar con música de chicheros y al ritmo de la filarmónica bailaban, seguido de un ¡Buuu!!!, pretendiendo hacer temblar a los niños curiosos que se aproximaban.
Conforme la noche avanzó, las latas y bacinillas viejas que arrastraban los espantos se escuchaban más fuerte, impregnando al ambiente matices de terror, los cascos de caballos de las carrozas estridentes hacían recordar las historias tenebrosas que contaban los abuelos.
PERSONAJES MITOLÓGICOS
Fue una noche de agüizotes, que según Eliseo Ramírez, director de la Casa de Cultura Alejandro Vega Matus, consiste en calaveras, brujas, diablos, encadenados, la carreta nagua, la muerte, el padre sin cabeza, cuyos personajes forman parte de la mitología folclórica de Masaya.
“Ahora pretenden desplazar las formas culturales foráneas, por ejemplo, las influencias de Halloween se han venido escurriendo en nuestro ambiente desde los años 90”, comentó.
Refirió que en pláticas con Haydée Palacios, ella exterioriza su preocupación por la transculturización y por la lucha que debemos librar para preservar nuestras costumbres para no perder la identidad del nicaragüense.
“Halloween nada tiene que ver con nuestra cultura, mucho menos con nuestro folclor, debemos luchar para rescatar con urgencia nuestra tradiciones, esas leyendas que son parte de la cultura oral tradicional, que paulatinamente estamos perdiendo. Enfrentamos una ‘aculturización’ muy fuerte que es promovida por empresarios y comerciantes radicados en el país”, señaló.
BUSCAN RESCATAR LA IDENTIDAD CULTURAL
Ramírez y Haydée Palacios, preocupados por esa paulatina pérdida de identidad, pretenden realizar un foro de discusión con maestros de secundaria y primaria y directores de danzas, buscando concretar las definiciones de los variados conceptos del folclor.
“Discutiremos nuestras verdaderas tradiciones culturales y folclóricas, las indumentarias que se deben usar en determinadas expresiones danzarias, para definir en conjunto un solo concepto”, insistió.
ORIGEN DE LOS AGUIZOTES
“Cuenta la historia, que los agüizotes tienen su origen cuando las mujeres se disfrazaban, por supuesto cuando no había energía eléctrica, para horrorizar a sus maridos o compañeros mujeriegos, que de noche salían a visitar a otras mujeres; creando un ambiente de terror para que sus hombres se quedaran en casa”, relató brevemente Eliseo Ramírez.
Por su parte, Silvio Ortega, miembro del Consejo de Ancianos de la Cofradía del Torovenado, dice que agüizote significa “espanto, brujería”, lenguaje propio de los monimboseños, y reúne a personajes como la carreta nagua, el cadejo y otros esperpentos.
“Tratamos de recrear la historia que yace en la mente del pueblo, para que no se pierda y transmitirla a las nuevas generaciones. Rescate folclórico nada tiene que ver con las fiestas de Halloween, aunque coinciden en la fecha, pero nada que ver”, aclaró Ortega.