Abandonada y ciega, reclama indemnización

Alina Lorío L.CORRESPONSAL/ [email protected] A doña María Concepción Jarquín Jarquín, de 62 años de edad, la embarga el dolor de haber quedado ciega, al igual que otras nueve personas, por una operación practicada en marzo de 1997 en el Centro Oftalmológico Nacional, pero más le complica su vida el hecho de que nunca fue indemnizada […]

Alina Lorío L.CORRESPONSAL/ [email protected]

A doña María Concepción Jarquín Jarquín, de 62 años de edad, la embarga el dolor de haber quedado ciega, al igual que otras nueve personas, por una operación practicada en marzo de 1997 en el Centro Oftalmológico Nacional, pero más le complica su vida el hecho de que nunca fue indemnizada y, ahora, ni su familia quiere saber de ella.

Según sus declaraciones, todos los afectados por un virus que les provocó la ceguera total después de la operación fueron indemnizados, menos ella, quien recurrió a varias citas donde recibió como única respuesta un “no hay nada más que hacer en su caso” por parte del doctor Pilarte, médico encargado de la operación.

Atendida primero en el hospital “Roberto Huembes”, del Ministerio de Gobernación, y transferida al Centro Oftalmológico Nacional, doña María Concepción fue internada el 14 de marzo de 1997 y operada de una “catarata” en sus ojos el 20 de abril del mismo año, para ser finalmente revisada el 17 de mayo.

DESAMPARADA

“¿Usted no reclamó la indemnización?”, le preguntamos; a lo que sencillamente respondió: “Es que yo no tengo a nadie que me ayude y siempre esperé a que me llamaran. Tengo familia, pero en nada me ayudan”, dijo entre sollozos.

En la actualidad reside en el barrio “Roberto Gómez” de Ocotal, “arrimada” en la casa de una hija de crianza. Su único hijo natural es actualmente miembro de la Policía Nacional, pero “él no sabe si como, visto o enfermo. Definitivamente no le importo ciega. Ni me ve ni me oye”, dijo, mientras sus lágrimas rodaban por sus mejías.

Doña María Concepción Jarquín también le trabajó ocho años al Ejército de Nicaragua, pero, a pesar de sus gestiones, tampoco consiguió liquidación o indemnización.

En esta oportunidad, la señora Jarquín ha recurrido tanto a Salvador Talavera Alaniz como a LA PRENSA, para demandar públicamente al Centro Oftalmológico Nacional la indemnización del caso. “No puedo pedirles el retorno de mi vista, pero es justo que reconozcan su error y ahora me ayuden a sobrevivir”, manifestó muy abatida.  

Departamentales

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