El tiempo es el mejor aliado

Estimada Psicóloga:Tengo 24 años, soy maestra de inglés y actualmente tengo una relación de dos años, con un chico de mi edad que además es adorable, nunca hemos tenido ningún problema entre nosotros, hasta ahora todo ha caminado sobre ruedas en lo referente a nuestra relación. El gran problema son mis padres que no lo […]

Estimada Psicóloga:
Tengo 24 años, soy maestra de inglés y actualmente tengo una relación de dos años, con un chico de mi edad que además es adorable, nunca hemos tenido ningún problema entre nosotros, hasta ahora todo ha caminado sobre ruedas en lo referente a nuestra relación.

El gran problema son mis padres que no lo aceptan, por varias razones para ellos muy válidas, “la religión” y la otra que según ellos él me va a tratar muy mal por eso.

La verdad hasta ahora “él me ha respetado en todos los aspectos”, y sin que yo se lo hubiera pedido ha empezado a hacerse de mi religión. Él me dice que si ese será el problema para estar juntos es mejor que se haga de mi religión, yo le dije que lo pensara bien que no quería que me echara en cara nada en el futuro, ya me ha hablado de matrimonio para marzo del 2003.

Lo amo, pero mi familia se empeña en que él no me ama, él no tiene vicios, no fuma, no bebe, es hijo único, ayuda a su madre en todo, trabaja y tiene carrera, ¿qué más puedo pedir?

Lo malo es que no sé qué voy a hacer cada vez que quiero salir con él lo tengo que hacer a escondidas, porque cuando él vino a hablar con mis papás no lo aceptaron y me hicieron terminar con él, aunque regresé con él, al día siguiente ellos no lo saben.

Respuesta:
Las relaciones las construyen personas diferentes que hacen cosas diferentes y es esto lo que le da la riqueza a las mismas. Conciliar, negociar, discernir, son elementos importantes para encontrar puntos en común, llegar a acuerdos, establecer contratos, construir proyectos, hacer vida de pareja.

Cualquiera que sea la situación que los haga diferentes (en tu caso es la religión), date cuenta de manera objetiva si aparte de eso, él te llena, si ambos se sienten bien, hablan y se escuchan, se respetan, están claros de las diferencias no sólo de religión que tienen, también las de género, económicas, intelectuales, emocionales y psicológicas para que todas las presiones, prejuicios y conflictos que surjan, sepan trabajarlos juntos, ponerse de acuerdo.

Pregúntense qué tanto están asumiendo ambos esa relación como un compromiso que lleve implícito el respeto y la responsabilidad, porque no es cierto que con sólo el amor se concilian las cosas, se necesita de mucha madurez y humildad de ambas partes.

Ahora planteas que el principal conflicto entre ustedes es que tus padres no lo aceptan. Tenés que tener claro que ellos no lo conocen como vos, no saben quién es, lo que siente y piensa, posiblemente su miedo no los deje ver lo que vos ves, o vos no ves, lo que ellos perciben.

Esto te lo tenés que aclarar vos e invitar a tus padres a confiar en tu capacidad de selección, para que sepan que ya creciste y que te toca aprender por vos misma, hacerles ver que ya te dieron herramientas para poderlo hacer sola, que te dejen ser, que confíen a través de vos en sus enseñanzas.

Que te dejen descubrir tus habilidades, capacidades y competencias y en ese camino descubrir si es eso lo que querés para vos o no. Pero que la decisión sea tuya para que no existan resentimientos ni culpas más adelante.

Primero concilia con vos misma, después con ellos y luego con tu novio, para que tu vida tenga equilibrio, para que esté bien.

A vos y tu novio me gustaría decirles que cuando una pareja se da tiempo y además le sabe sacar el mayor provecho a éste, probablemente le será más fácil ajustarse al matrimonio.

Con los ojos abiertos sabrán emprender la vida matrimonial, confiando en que podrán resolver los desacuerdos que surjan. Un buen noviazgo los preparará para un matrimonio que tendrá éxito y será feliz.  

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