Carlos A. Moreno Solís [email protected]
Leí el lunes 21 de octubre el reportaje (de LA PRENSSA) sobre Roberto Rivas Reyes, presidente del CSE, y su estrecha relación con el cardenal Obando. Resulta penoso que ningún obispo de la Iglesia Católica haya objetado los derroches y ostentaciones de un funcionario público (y de la misma Iglesia-COPROSA, Universidad Católica, etc.) como Rivas, que la hace ante la cara del hambre y la miseria que abundan en Nicaragua.
Si esos excesos sucedieran en otro país quizás solamente nos reiríamos de tan absurdas “curiosidades de nuevo rico”. Pero llegar a la ridiculez tan grande de regalar un Mercedes Benz a una hija quinceañera, deja de ser una ocurrencia materia para celebrarla con carcajadas, y se convierte en un síntoma de la corrupción y de la decadencia moral de ciertos nicaragüenses que tienen influencia en los mismísimos centros de poder del país, incluyendo a la Iglesia Católica y sus principales figuras.