- Participaría unidad especial: Batallón de Inteligencia Militar (BIM) 204
EFE
WASHINGTON.- La unidad militar que colabora con la policía de Washington para localizar al francotirador que ha asesinado a nueve personas en los alrededores de la capital de EE.UU. opera desde hace años en Latinoamérica, especialmente Colombia, en operaciones contra el narcotráfico.
El Pentágono, según se informó esta semana, ha accedido a que se utilicen aviones y equipos de vigilancia electrónica del Ejército en la investigación del francotirador que el pasado lunes se cobró su novena víctima, al asesinar a una agente del FBI en un centro comercial cercano a Washington.
Aunque el Departamento de Defensa no ha señalado qué unidad militar se utilizará —de hecho un portavoz del Pentágono no confirmó a EFE que Rumsfeld haya firmado la autorización—, varios medios de comunicación han indicado que es el Batallón de Inteligencia Militar (BIM) 204.
El BIM 204 opera los aparatos DeHavilland RC-7B —un avión turbopropulsado diseñado para funciones civiles—, repleto de equipos electrónicos valorados en 17 millones de dólares, destinados a la interceptación de comunicaciones así como a la detección de objetivos móviles en condiciones de baja visibilidad.
Aunque el Departamento de Defensa estadounidense no ha revelado detalles sobre cuántos aparatos RC-7B se utilizarán, el avión puede volar de forma ininterrumpida un máximo de 10 horas por lo que el Pentágono necesitará emplear más de uno para mantener una vigilancia constante sobre Washington.
El Batallón de Inteligencia Militar 204 y los RC-7 han sido ampliamente utilizados por las autoridades estadounidenses en tareas contra el tráfico de drogas y organizaciones guerrilleras en América Latina, así como en labores de espionaje en Corea del Norte.
EXPERIENCIA EN SUDAMÉRICA
Adam Isacson, un investigador del Center for International Policy de Washington, indicó a EFE que BIM 204 lleva años operando en la región de los Andes, desde bases en Colombia, Perú y Ecuador, en tareas contra el tráfico de cocaína pero también en misiones contra la guerrilla colombiana, a la que se atribuyen nexos con la droga.
“Su propósito oficial es volar sobre el territorio colombiano en búsqueda de vuelos sospechosos, laboratorios de cocaína o plantaciones, así como interceptar comunicaciones. Obviamente también están escuchando las comunicaciones de la guerrilla en Colombia”, indicó Isacson.
Según el experto, las operaciones de BIM 204 están clasificadas como alto secreto, por lo que se desconocen detalles de sus misiones o incluso los equipos de vigilancia con los que están equipados los aviones RC-7.
La primera confirmación de que el BIM 204 y los RC-7 operan en Colombia se produjo a finales de julio de 1999 cuando uno de los aparatos, que transportaba cinco militares estadounidenses y dos colombianos, desapareció en el sur de Colombia.
Tras una intensa búsqueda, sus restos fueron localizados en la región de Putumayo, una zona montañosa de presencia guerrillera y plantaciones de coca cerca de la frontera con Ecuador.
El secretismo en torno a BIM 204 y los vuelos de los RC-7 también contribuyó a alimentar especulaciones que el avión fue en realidad derribado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
En declaraciones divulgadas por la publicación de Internet Salon.com, el teniente coronel Charles Odom, esposo de Jennifer Odom, la piloto del avión desaparecido, señaló en julio del 2000 que el RC-7 había sido “iluminado” en pasadas misiones por misiles tierra-aire, al parecer de la guerrilla colombiana.
Según Isacson “la versión oficial es que el avión sufrió un accidente. No podemos saber la verdad hasta que dentro de una generación los documentos sobre lo que sucedió sean desclasificados”.