- Muestran sus preocupaciones y deciden actuar
Wilder Pérez R. [email protected]
Al menos 23 federaciones deportivas del país anunciaron ayer que respaldarán decididamente la realización de los VIII Juegos Centroamericanos en Nicaragua, sin importar quiénes están al frente del Comité Organizador.
Esto, sin embargo, pareció una posición ambigua. Por un lado, aceptan que la presencia de Jaime Arellano y Julio Rocha afecta la imagen del proyecto, por el otro, aunque dicen ser parte importante del mismo, no son capaces de hacer valer su punto de vista ante el gobierno.
Según Helio Montenegro, presidente de la Federación Nicaragüense de Baloncesto (Fenibal), esto se debe a que el poder del Comité Olímpico Nicaragüense (CON) se reduce a pura teoría, ya que el gobierno de la República es el que asume el proyecto,
Por esa situación, Marlon Torres, asesor del Director de Deportes, Roberto Urroz, prácticamente les llamó la atención a los federados recordándoles que ellos tienen el poder de decidir, que “tienen un papel que jugar y lo deben jugar”, en vez de seguir dejándose relegar del proyecto.
LA OTRA PARTE
No obstante, José Adán Aguerri, presidente de la Federación Nicaragüense de Levantamiento de Pesas (Fenilep), dijo que lo de los VIII Juegos sólo son parte de todo un trabajo que desde ayer empezaron a realizar.
“Tal como lo dijimos al principio, nuestros puntos son dos, uno el de los Juegos y el otro dirigido a borrar el aislamiento que tienen con el deporte instituciones como las universidades, los bancos, el Ministerio de Salud, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, entre otras”, expresó Aguerri.
Aun así, estuvieron anuentes a seguir una recomendación de Torres, y es de conformarse en una confederación para trabajar en conjunto en vez de “ir a retirar la limosna que le dan las empresas a cada federación por aparte”.
Si los VIII Juegos no se realizan, los federados al menos están aprovechando este momento para reorganizarse y lograr algunos beneficios para los deportistas como prestaciones sociales, acceso a becas universitarias, derecho a una ágil atención médica y, de ser posible, hasta la aprobación de la Ley del Deporte.