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ROCKVILLE, MARYLAND, EE.UU.- Las autoridades defendieron ayer su decisión de negarse a dar demasiada información a la prensa sobre el francotirador que ha dado muerte a ocho personas y que ha sembrado el terror en los suburbios de la capital estadounidense.
La Policía afirmó que tiene que mantener un equilibrio entre el derecho del público a estar informado y la necesidad de no revelar demasiado al asesino múltiple.
El jefe de Policía del condado Montgomery, Charles Moose, se ha abstenido de responder a preguntas sobre detalles de la investigación, desde si el sospechoso ha sido detectado por cámaras de observación hasta si ha dejado más rastros.
“Por favor descansen tranquilos, cuando necesitemos algo en que estemos confiados que los medios de comunicación nos puedan ayudar, les pediremos ayuda”, indicó Moose ayer. “Existe un equilibrio muy fino. Entendemos el poder que tienen los medios informativos en el siglo XXI, pero también sabemos que debemos saber limitarnos”.
Desde que comenzaron los ataques en serie el 2 de octubre, 10 personas han sido atacadas al parecer de manera aleatoria, mientras realizaban sus tareas habituales. Ocho han muerto.
La única pista que el francotirador dejó al parecer en el lugar de uno de sus ataques fue una carta tarot con la inscripción “Señor Policía: Soy Dios”.
El sábado, Moose difundió una imagen compuesta de una camioneta cerrada (minivan) con base en las descripciones de testigos en más de un ataque. Los testigos también dijeron que el vehículo tenía un motor ruidoso.
“No deseamos revelar ninguna pista que haga temer a nadie que podría ser el sospechoso”, dijo Mike Bouchard, agente del Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego. “No deseamos que nadie se sienta que puede ser catalogado como el sospechoso”.
Moose apeló en la conferencia de ayer a cualquier persona que hubiese estado cerca de algunos de los lugares de los ataques, a que mire las imágenes compuestas de la camioneta blanca. “Por favor, mantenga la claridad”, destacó.
Moose también se negó a comentar sobre una versión publicada en la revista Time que indicaba que el FBI le había pedido al Pentágono que busque en sus archivos los nombres de recientes soldados dados de baja que fueron entrenados como francotiradores, usualmente en parejas: uno detecta el objetivo y el otro dispara.
El Pentágono refirió las preguntas al FBI. El vocero de esta institución, Mike Saltz, declinó comentar sobre cualquier pista de la investigación.