César Anzoátegui
A Su Eminencia Cardenal Miguel Obando y Bravo con
motivo de su onomástico el 29 de septiembre del años 2002
Felicito al Cardenal
con ese apellido Obando,
que siempre va consolando
con su afecto paternal.
En tu palabra yo siento
el mensaje del Señor,
y me embarga el sentimiento
con un profundo fervor.
Espanta la oscuridad
con la luz de su destello,
y allí brilla su humildad
como el fulgor de una estrella.
Con su verbo prodigioso
dice siempre la verdad,
enseñando bondadoso
esas doctrinas piadosas
de amor y santidad.
Tu bandera es la de Cristo
que enarbolas con honor,
es por eso que tú fuiste
elegido del Señor.
Que siempre el poder divino
te dé aliento y bienestar,
y que tu santa presencia
nunca falte ante el altar.
“Si hay un hombre extraordinario
que nos envuelve en su luz,
lo clavan en una cruz
como a Cristo en el calvario”.
Yo, que lo vivo recordando,
y con claridad he visto,
que siempre a los pies de Cristo
está el Cardenal Obando.
Con mi grande y sincero afecto.