- Posibilidades de sobrevivir son bajas, dada su pobreza y el bajo peso de los bebés
Elízabeth Romero [email protected]
“Es un regalo de Dios”. Así resumió Marbelí del Carmen Hernández López, de 21 años, el nacimiento de sus tres hijos, quienes este viernes cumplieron ocho días de nacidos, en el Hospital “Bertha Calderón”.
Los trillizos del sexo masculino nacieron bajos de peso, y es el principal problema que padecen, a criterio del pediatra José Luis Bermúdez. Uno de los recién nacidos pesa 1,130 gramos (dos libras tres onzas), otro pesa 960 gramos (dos libras) y el tercero 860 gramos (una libra y 10 onzas).
“El progreso de ellos es bien difícil, todo su sistema no se ha terminado de desarrollar. Sin embargo, dentro de su estado crítico, están evolucionando de forma regular”, explicó el pediatra.
Actualmente los bebés son alimentados por sondas, debido a que no pueden succionar y aunque los médicos observan un ligero crecimiento permanecen en “cuidados intensivos, donde existe un riesgo que se contaminen”, explicó el médico.
Además recordó que generalmente en nuestro medio para los bebés menores de mil gramos existe un 50 por ciento de probabilidades que sobrevivan.
ES MADRE SOLTERA
Marbelí es madre soltera. El padre de sus tres hijos la abandonó al enterarse de su embarazo. A pesar de las limitaciones económicas la joven se encuentra contenta de que su primer parto haya sido múltiple.
Ella proviene de la comarca Samulalí, Matagalpa, de donde emigró debido a que en su familia sólo trabaja uno de sus hermanos en la siembra de granos básicos.
De hablar parco y con voz baja, la joven madre, que no sabe leer ni escribir, relató que a los ocho días de haber comenzado su trabajo de doméstica en Managua enfermó y los médicos le dieron la noticia: no podía seguir trabajando, debido a que empezaba un embarazo de alto riesgo. Desde entonces su manutención fue asumida por una tía suya, la que según Marbelí, ha asumido deudas para ayudarla.
A los cinco meses de embarazo Marbelí conoció que sería madre de trillizos. Pero la falta de recursos no le permitió ni siquiera poder prepararse con ropa, para sus bebés. Ahora necesitará leche y cunas para sus hijos.