Rolando Flores [email protected]
El 4 de abril de este año el ex contralor y ahora suplente del diputado sandinista Daniel Ortega, Agustín Jarquín, denunciaba la existencia de un supuesto complot para convocar a una Constituyente y acortar el período presidencial de Enrique Bolaños, debido al inicio de las investigaciones sobre el fraude urdido en el Canal 6.
Ahora, seis meses después de esa denuncia, y cuando el juicio por otra acusación de corrupción en contra de Arnoldo Alemán y otras 13 personas está por concluir, reaparece el fantasma de una constituyente.
Esta misma semana el diputado de Camino Cristiano, Guillermo Osorno, pronosticaba que en caso de que la juez Juana Méndez, del Juzgado Segundo de Distrito del Crimen, abra una nueva causa por el supuesto uso de fondos ilícitos para la financiación de la campaña electoral del PLC, el escenario de una Constituyente sería muy probable. Según Osorno, al verse forzados a destituir a todos los diputados electos del PLC, esto imposibilitaría al Parlamento hacer quórum y por tanto sesionar.
Aunque Osorno desconoce que el procedimiento, en este caso, sería la elección de nuevos diputados, el riesgo de una Constituyente persiste.
Según el ex presidente de la Asamblea Nacional, Luis Humberto Guzmán, “teóricamente” sí se puede llegar a la convocatoria de una Constituyente. El más interesado, una vez más, sería el diputado Arnoldo Alemán, quien podría buscar ese desenlace. Sin embargo, Guzmán no ve “al socio que lo ayude en esa operación”.
“Me parece que las voluntades políticas no van por ahí, además, se requiere de unos acuerdos que involucren a un número de diputados muy grande (56 votos). Me parece que la agenda política, por lo menos del lado de la oposición, no va en esa dirección, no advierto que haya una voluntad por desestabilizar el gobierno, o por reemplazarlo en un futuro inmediato por la vía de una constituyente”, indica Guzmán.
También para Agustín Jarquín, la posibilidad de una Constituyente queda totalmente descartada por el deterioro político de Arnoldo Alemán, quien ha ido perdiendo la mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional.
“La posibilidad está descartada, pues el entorno del sandinismo que no estaba de acuerdo con esa salida, ahora se opondría con más razón. Además, Alemán nunca ha contado con el apoyo para esa aventura política, tenía una mayoría de 53 votos, con lo cual sólo le faltaban tres para convocar a una Constituyente, pero ahora sólo cuenta con 45 votos”, explicó Jarquín.
¿DESTITUIR A BOLAÑOS?
En los corrillos parlamentarios también se ha desempolvado el Artículo 149 de la Constitución de la República, relacionado con las faltas temporales y permanentes que podrían inhabilitar al Presidente de la República en su cargo.
La posibilidad de que la juez Juana Méndez deje causa abierta para el Vicepresidente de la República y otros funcionarios del actual gabinete, por haberse beneficiado de fondos del Estado durante su campaña, deja abierto también el involucramiento del mandatario Enrique Bolaños en un supuesto delito electoral.
El hecho es que dicho artículo de la Constitución establece que es falta temporal del Presidente “la imposibilidad o incapacidad temporal manifiesta para ejercer el cargo, declarada por la Asamblea Nacional y aprobada por los dos tercios de los diputados”.
Esta discrecionalidad para definir qué es incapacidad temporal, permitiría a Arnoldo Alemán, aunque sólo con el apoyo pactado de los votos del Frente Sandinista, inhabilitar al mandatario por estar enfrentando un proceso judicial.
La paradoja es que, según la Carta Magna, en caso de estar imposibilitados simultáneamente el Presidente y el Vicepresidente, “ejercerá interinamente la Presidencia de la República el presidente de la Asamblea Nacional”. De esta manera, el principal implicado en la llamada “huaca” estaría asumiendo la Presidencia, con la capacidad parlamentaria además de realizar uno de sus sueños, que es convocar a una Constituyente.
No obstante, para el ex presidente de la Asamblea Luis Humberto Guzmán, la declaración de incapacidad es “una apreciación que tiene que ser necesariamente política”; sin embargo, a su juicio, una causa abierta no debería ser razón para que el Presidente tuviera que ceder temporalmente el ejercicio del cargo.
Asimismo, opina que ni las fuerzas políticas en Nicaragua, ni la oposición están siquiera interesadas en empujar a un proceso que llevara a destituir al Presidente, “porque probablemente sería abocar al país a una situación de inestabilidad e inseguridad extremadamente grave”.
Tampoco la diputada arnoldista del PLC, Yamileth Bonilla, considera que una inhabilitación del Presidente fuera acertada. “El partido ni siquiera se ha planteado ese tema. En lo personal no creo que es oportuno. Hay que resolver los problemas políticos con soluciones políticas. No es conveniente que salga del gobierno. Claro que si hay una resolución de delito él tendría que despojarse de su inmunidad para cumplir con lo que la ley manda”, señaló Bonilla.
Luis Humberto Guzmán considera, además, que sería una maniobra política demasiado arriesgada para quienes la hicieran, ya que según las encuestas, el Presidente tiene un respaldo público muy elevado. “El FSLN probablemente sería percibido actuando en complicidad con Arnoldo Alemán, y entonces se volvería negativo para ellos. Además, asumir el país como está ahora no sería una ganga para nadie, y ni la comunidad internacional estaría apoyando una salida como esa”, dijo Guzmán.
El Presidente y el Vicepresidente de la República no pueden ser juzgados por los tribunales ordinarios, sino que tiene que ser la Corte Suprema en pleno, según la Constitución de la República.
CÓMO CONVOCAR UNA CONSTITUYENTE
Para convocar a una Constituyente tiene que haber un acuerdo mínimo de 56 votos en la Asamblea Nacional. Esto requeriría del acuerdo entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega. La Asamblea Nacional convocaría entonces a una Asamblea Constituyente, donde tendría lugar la elección de nuevos diputados. Una vez electos estos diputados decidirían quiénes son las autoridades del país, ellos podrían confirmar al presidente Enrique Bolaños, pero también podrían convocar a un triunvirato (gobierno compartido), o elegir a un Presidente interino.