- La adjudicación del proyecto a Consovipe provocó la reacción de la Cámara Nicaragüense de la Construcción, que en una carta a la Contraloría señaló que la obra pasó de 5 millones de dólares a 27.8, y que el tiempo de ejecución se extendió de 18 meses a 30
Moisés Martínez [email protected]
La segunda etapa de la remodelación del Aeropuerto Internacional de Managua ha ocasionado un verdadero rifirrafe entre viejos amigos de la construcción, debido a la forma como este proyecto fue asignado a la empresa constructora Consorcio Hogares Sovipe, S.A. (Consovipe).
La adjudicación de la obra a Consovipe, incluso, ocasionó una fuerte disputa entre tres prestigiados miembros de la Cámara Nicaragüense de la Construcción (CNC): Enrique Pereira, Presidente de Consovipe; Roberto Lacayo Fiallos, de la constructora Lacayo Fiallos, y Néstor Pereira, de NAP-Ingenieros, en las que abundaron calificativos como “no jodás, hijueputá…” durante una reunión de este gremio realizada a finales de abril pasado.
Tres meses después y luego de una inauguración del proyecto por parte del presidente Enrique Bolaños el pasado nueve de agosto, las discusiones se han agravado al convertirse en la nueva “manzana de la discordia”, la ejecución de la tercera y la cuarta etapas de las obras de ampliación, las que también están asignadas a Consovipe.
Ante este hecho, la CNC solicitó a la Contraloría General de la República (CGR) en una carta dirigida al contralor Francisco Ramírez, Presidente de este ente colegiado, fechada el 27 de julio, que investigara el proyecto debido a las diversas irregularidades que éste mostraba.
La CNC establece en la misiva dos razones por las cuales solicita la investigación del ente fiscalizador: en primer lugar, los miembros del gremio de la construcción plantean que la segunda etapa de la ampliación del aeropuerto estaba prevista para ejecutarse en un plazo de 18 meses, y finalmente duró 30.
El otro aspecto que resalta la CNC es que el monto inicial para su ejecución era de cinco millones de dólares, pero que la obra tuvo un costo de 27.8 millones de dólares.
Por lo tanto, los empresarios de la construcción señalan que el artículo 136 de la Ley de Contrataciones del Estado establece que todo proyecto que sobrepasa en un 50 por ciento sus modificaciones tiene que ser revisado.
La solicitud de la CNC fue aceptada por la Contraloría, que en una carta con fecha del 19 de agosto y firmada por el entonces presidente en funciones Juan Gutiérrez, informó que la petición del gremio de la construcción iba a ser remitida a la Dirección General Jurídica del ente fiscalizador para iniciar las investigaciones.
EN EL MÉTODO ESTUVO EL PECADO
Las críticas al proceso de remodelación de la segunda etapa del aeropuerto iniciaron desde el mismo método para decidir a la empresa encargada del proyecto, denominado “gerencia de construcción”, dejando a un lado el clásico proceso establecido por la Ley de Contrataciones del Estado de licitación pública por medio de sobre cerrado.
Sin embargo, para utilizar el sistema de “gerencia de construcción”, las autoridades del aeropuerto solicitaron un permiso especial a la Contraloría, quien respondió positivamente a la petición.
No obstante, esto no ha sido visto con “buenos ojos” por destacados miembros de la Cámara de la Construcción, como es el caso de Roberto Lacayo Fiallos, presidente de la empresa Lacayo-Fiallos, la cual ha participado en diversas construcciones, entre ellas, el Edificio Pellas y el Hotel Inter Metrocentro.
“Nosotros pedimos que se hiciera conforme lo manda la Ley de Contrataciones del Estado, o sea por licitación pública a base de precios, que es la forma en que los contratistas estamos acostumbrados. Eso fue como en el 2000, y en esa oportunidad pedimos al aeropuerto que siguiera el procedimiento normal, ya que los planos de construcción de la segunda etapa estaban concluidos y no había razón para cambiar los procedimientos establecidos”, comentó Lacayo Fiallos.
“Tuvimos el respaldo del Cosep en ese sentido, y a pesar de eso la Junta Directiva del Aeropuerto desoyó la petición del sector privado y siguieron la contratación por medio de la gerencia de construcción. Éste es un procedimiento que no está establecido en la Ley de Contrataciones, y a nuestro juicio se presta a mucha discrecionalidad con la persona a la que se le va a adjudicar el proyecto, porque está basado en cosas no objetivas”, agregó el empresario.
Por su parte, Argeo Quintanilla, director de la obra por parte de la Empresa Administradora de Aeropuertos (EAAI) defendió el proyecto aduciendo que el método de “gerencia de construcción” es el más utilizado en los Estados Unidos, dado que permite establecer las mejores capacidades de las empresas interesadas en el proyecto.
“Las empresas hacen una oferta económica y una oferta técnica y luego se evalúa la que tiene más capacidad. Se revisan parámetros como la parte técnica, capacidad económica, experiencia profesional, capacidad de fianza. Éste es un proyecto muy grande para dársela a cualquier gato”, afirmó Quintanilla.
Según él, esta evaluación fue hecha por un comité formado por cinco personas entre las que figuran él, el arquitecto Roberto Sansón —quien diseñó el proyecto—, Elmer Gutiérrez como asesor externo, un representante de la parte administrativa y otro del sector financiero del aeropuerto.
“Creamos una matriz de comparación que fuera igual para todos. Uno de los puntos a tomar en cuenta de mucha importancia era la presentación verbal de cada una de las empresas. Decirnos cómo y cuándo lo iban a hacer. Era una exposición técnica completa”, declaró.
LACAYO FIALLOS DESESTIMA COMITÉ
Por su parte, Lacayo Fiallos descalificó la manera como se escogió a este comité, aduciendo que no estaba conformado por las personas más adecuadas, por lo cual no se podía tomar como válidas sus apreciaciones.
“Prácticamente estaba conformado por funcionarios públicos. Nadie del sector privado ni de las universidades ni de alguna empresa internacional. Tal vez esas presencias le hubieran dado más objetividad. No sé por qué no se pudo hacer la licitación pública. Ahí están las consecuencias. Una obra que se llamó a concurso por cinco millones de dólares ya va por los 22 millones. Esto viene a encarecer una obra pública innecesariamente”, refirió.
Asimismo, criticó severamente el método de “gerencia de construcción”, aduciendo que éste no valoraba con seriedad la capacidad de una empresa de construcción al tomar en cuenta parámetros que según él no pueden ser medidos.
“Era como un concurso en el que te evaluaban una serie de parámetros como experiencia de los ingenieros, personal para la obra. Ese tipo de procedimientos se prestan a la discrecionalidad. ¿Cómo voy a decir qué ingeniero es mejor que el otro, o qué puntaje me le van a dar? No sólo por años de experiencia se puede decir que un ingeniero es mejor que otro”, afirmó Lacayo Fiallos.
DESCALIFICAN POR IGNORANCIA
Quintanilla respondió a las críticas afirmando que los detractores del método de “gerencia de construcción” son ignorantes acerca de las capacidades del mismo.
“Yo tengo una frase para esas cosas: La ignorancia es atrevida. Esta gente por ignorancia, por no saber las cosas, cree que aquí se ha gastado una cantidad enorme de dinero o se ha abusado o se ha gastado más de lo debido. Éste es un proyecto maravilloso, con mucho lujo y muchas cosas de primera. Es un edificio 100 por ciento inteligente”, aseguró.
Asimismo, expresó que en Nicaragua era “muy difícil” utilizar el método de licitación pública con este proyecto, ya que esto significaba la paralización de las operaciones en el aeropuerto debido a las particularidades de esta obra.
“Es que el aeropuerto no podía dejar de funcionar, porque no había elementos tangibles de cuánto tiempo iba a durar esto o de cuánto se iba a trabajar. Así no se podía crear un presupuesto de contrato cerrado para estipular un precio. No hay nadie serio y responsable que me diga: ¡Yo lo hago por tanto!”, opinó Quintanilla.
EDIFICIO PELLAS VERSUS EL AEROPUERTO
No obstante, las críticas de Lacayo Fiallos no se limitaron al método de selección de la empresa, sino también al resultado final de las obras de ampliación.
“No conozco las interioridades de la remodelación, pero por lo que conozco de construcción no veo que sea mucha el área remodelada o construida, y para mí 22 millones de dólares por esa área remodelada, significa un costo por metro cuadrado bien caro. Construcciones símbolos de la ciudad como el edificio Pellas o el Hotel Intercontinental no pasan de 1,500 dólares por metro cuadrado, y lo que se hizo en el Aeropuerto no es mejor de lo que se hizo en el edificio Pellas”, añadió Lacayo Fiallos.
“Por eso le reitero que la ignorancia es atrevida. Cambiamos lo que originalmente se hizo. Tenemos maquetas de lo que originalmente se iba a hacer y lo que decidimos hacer al final. Cambiamos porque nos dimos cuenta que lo que estábamos haciendo era para 2003, entonces se cambió todo de nuevo, se hizo un rediseño completo para que esto durara más. Quedó mejor y más barato que el edificio de los Pellas, donde el costo por metro cuadrado es de 1,600 dólares y el del aeropuerto nos cuesta 1,326 dólares”, dijo sobre este punto Quintanilla.
CNC OBLIGADA A INVERTIGAR
Consovipe ha subcontratado a varias empresas miembros de la Cámara Nicaragüense de la Construcción (CNC), entre éstas a Llansa Ingenieros, para realizar muchas de las construcciones hechas en el proyecto de remodelación del aeropuerto.
Sin embargo, Benjamín Lanzas, actual Presidente de la CNC y dueño de Llansa Ingenieros, coincidió con los señalamientos de Lacayo Fiallos, aduciendo que su trabajo en las obras del aeropuerto es independiente de su puesto como presidente de la Cámara.
“Yo estoy en la obligación de investigar cualquier información que llegue de alguna anomalía en determinado proyecto. Por eso es que hemos enviado a preguntar por qué el contrato de un proyecto establece que iba costar X cantidad de dinero y luego cuesta mucho más, y por qué se iba a terminar en un tiempo mayor al inicial. Pero mi trabajo como empresario privado es totalmente diferente a mi papel como presidente de la Cámara”, dijo Lanzas vía telefónica.
Lanzas comentó que ellos enviaron una carta a la Junta Directiva del aeropuerto en la que toman la palabra al presidente Enrique Bolaños, quien en el discurso de inauguración del proyecto le dijo a Enrique Pereira, presidente de Consovipe: “Enrique, nos tenés que dar un ipegüe en la tercera fase de construcción, si acaso ganás la licitación”, para que se aclare si esta etapa será licitada.
“Se debiera de estar licitando cada etapa, y por eso mandamos una carta al aeropuerto. En eso estamos, si la máxima autoridad (el presidente Bolaños) dice que se licite, y lo que ha alegado el ingeniero Pereira es que ellos están esperando que la adjudicación se haga oficial, entonces solicitamos que se aclare eso”, comentó Lanzas.
Sin embargo, las autoridades del aeropuerto dijeron a LA PRENSA que el contrato por la tercera y cuarta etapas, ya está asignado a Consovipe. Al comentarle esto a Lanzas, éste dijo que en ese caso solicitarán la intervención del Presidente.
“Aún no se nos ha dicho oficialmente, pero si es así, entonces tendremos que ir donde el presidente Bolaños para plantearle esta situación. Esa sería nuestra próxima movida”, concluyó Lanzas.
PEREIRA FUERA DEL PAIS
LA PRENSA intentó contactar a Enrique Pereira, presidente de Consovipe para conocer su opinión sobre esta controversia, pero se nos informó que éste se encontraba fuera del país y que regresaba hasta el martes próximo. El proyecto quedó a cargo del ingeniero Ricardo Marín, pero éste se negó a atendernos aduciendo que no estaba autorizado para hablar sobre este tema.