Nicaragua y el desarrollo humano sostenible

José Antonio Poveda Salvatierra* En 1990, el programa de las Naciones Unidas introdujo un concepto novedoso que se ha establecido como un enfoque clave en la última década: el desarrollo humano, desarrollo cuyo objetivo es promover las capacidades de las personas para que tengan la oportunidad de gozar del tipo de vida que más valoren. […]

José Antonio Poveda Salvatierra*

En 1990, el programa de las Naciones Unidas introdujo un concepto novedoso que se ha establecido como un enfoque clave en la última década: el desarrollo humano, desarrollo cuyo objetivo es promover las capacidades de las personas para que tengan la oportunidad de gozar del tipo de vida que más valoren.

El concepto de desarrollo humano abarca varias dimensiones de la vida de las personas y los grupos sociales: social, familiar, ambiental, económico, político y desde luego jurídico.

No sólo las Naciones Unidas han entrado en un proceso de revisión sobre lo que se ha avanzado en la materia, sino que también organizaciones de derecho internacional han iniciado una reflexión sobre los resultados que se han alcanzado en la aplicación de ajuste en los últimos años. Uno de los logros más notables del siglo XV es el progreso en cuanto a los derechos humanos. Uno de los ejemplos es que en 1900 más de la mitad de la población mundial vivía bajo el régimen colonial, y ningún país otorgaba a todos sus ciudadanos el derecho de voto. Hoy en día alrededor de tres cuartas partes del mundo viven en regímenes democráticos. Hay grandes progresos en cuanto al derecho a la escolaridad y a la atención básica de la salud.

La historia de Nicaragua nos ha enseñado que se requiere de mucha serenidad y ecuanimidad como condiciones previas para comprender la realidad del país, sobre todo si tomamos en cuenta que un nivel decente de vida, nutrición, suficiente, atención de salud, educación, trabajo con dignidad, remuneración adecuada, desarrollo, son también derechos humanos que en muchas ocasiones no han sido los principales elementos de las políticas nacionales.

Según el texto de la Alianza Centroamericana para el Desarrollo Sostenible, el desarrollo sostenible es un proceso de cambio progresivo en la calidad de vida del ser humano que lo coloca como centro y sujeto primordial del desarrollo por medio del crecimiento económico con equidad social y la transformación de los métodos de producción y de los patrones de consumo y que se sustenta en el equilibrio ecológico.

En el mundo entero, las personas aspiran a participar de los beneficios que se derivan de la producción y el comercio entre ellos mismos y con otras sociedades. Sin embargo es inconcebible que el mundo pueda sostener a miles de millones de personas en la forma derrochadora a la cual se ha acostumbrado la minoría más pudiente.

El informe sobre el desarrollo mundial de 1992, publicado por el Banco Mundial, propone una definición que es sumamente útil por su carácter integral. “Desarrollo es mejorar el nivel de bienestar de las personas. Elevar los niveles de vida y mejorar la educación, la salud y la igualdad de oportunidades son componentes esenciales del desarrollo económico. Garantizar los derechos políticos y civiles es una meta de desarrollo en sentido más amplio. El crecimiento económico es un medio esencial para que se pueda haber desarrollado, pero en sí mismo es un indicador sumamente imperfecto del progreso”.

Entendiendo así, podemos decir que el desarrollo humano se estructura en base a seis aspectos principales:

1) EQUIDAD: El crecimiento económico de una nación debe traducirse de forma equitativa entre todos y todas, mediante acciones que superen las desigualdades y se dirijan a los factores que la determina: el educativo, el ocupacional, el patrimonial.

2) POTENCIAL: El bienestar individual y colectivo deben estar entrelazados a la hora de reforzar su autodeterminación mediante la participación en todas las decisiones que influyan en su vida.

3) COMPETITIVIDAD: Es la capacidad para sostener y aumentar la participación en los mercados, elevando a la vez el nivel de vida de la población, la cual deberá apoyarse en la educación y la capacitación y por ende el uso adecuado de los recursos naturales.

4) SEGURIDAD HUMANA: En todos los países, la vida humana se halla amenazada por la delincuencia, accidentes y violencia, así como por viviendas inadecuadas. Las personas deben tener las condiciones necesarias que reduzcan al mínimo su vulnerabilidad y fortalezcan la solidaridad y los lazos sociales.

5) GOBERNABILIDAD: Toda democracia debe ser participativa, transparente y descentralizada, deben promover y facilitar el control ciudadano y la eficacia de una administración cercana al pueblo.

6) SOSTENIBILIDAD: El desarrollo debe concebirse para las generaciones actuales como para las futuras sin sacrificar beneficios de la otra, es decir, las perspectivas de desarrollo no deben ser perjudicadas por el uso contemporáneo de los recursos disponibles.

La nación nicaragüense ha tenido una historia difícil, llena de conflictos y vicisitudes, que no le han permitido tener un desarrollo económico y social sostenible, y mal se enmarca en períodos políticos y sociales muy marcados que han dado las pautas de su crecimiento, y atrasos.

En Nicaragua, la pérdida de dinamismo de la economía en los años anteriores y las dificultades encontradas para su recuperación en los noventa, han dado resultados precarios en materia de creación del programa de estabilización y ajuste estructural, implicó la reducción de empleos en el sector público y la privatización de empresas que durante los años ochenta estuvieron en manos del Estado, también contribuyó a la pérdida de empleos.

Actualmente existe una presión por servicios básicos y empleo permanente, debido a los desajustes que sufrió nuestra economía en las décadas pasadas. Esto ha provocado que necesidades fundamentales de una población no estén debidamente entendidas, prevalecen altos índices de pobreza, subempleo abierto, que ponen en evidencia el rezago de la economía nacional. A eso se suma el déficit en vivienda e infraestructura urbana, así como la baja calidad e insuficiente cobertura de los servicios de educación y salud que se han visto agudizados por el estancamiento económico, actualmente en proceso de superación.

El sector agrícola, que ha sido históricamente uno de los pilares de la economía nacional, atraviesa también por una profunda crisis, hasta ahora, debido a la incapacidad de este sector para generar empleo y bienestar en las áreas urbanas como hacia las zonas de frontera agrícola, con gran daño, en estas últimas sobre los recursos forestales. No obstante, este sector actualmente está en proceso de reactivación para que nuevamente sea el motor de la economía nacional.

En la Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de Pobreza definen la pobreza como la falta de los recursos necesarios para sobrevivir o la no satisfacción de las necesidades básicas, causadas por la marginación de los sectores más empobrecidos.

La pobreza es una condición que degrada a quienes la padecen, hiere la autoestima y el espíritu de lucha. No se reduce a una serie de carencias económicas, pues existen aspiraciones humanas cuyo contenido tangible es secundario, como la libertad, la justicia y la participación en los procesos sociales. Tiene una expresión política, en tanto se asocia a la falta de poder de los grupos que enfrentan la escasez. Es una condición social e histórica que se transmite de generación en generación.

Es importante destacar que la erradicación de la pobreza no es sólo una meta del desarrollo, sino que es una tarea central de los derechos humanos en el siglo XXI, es una tarea importante. Un nivel decente de vida, nutrición suficiente, atención de salud, educación, trabajo decente y protección contra las calamidades como mencioné anteriormente no son simplemente metas del desarrollo, sino que son también derechos humanos.

* Vice Decano Facultad de Derecho, UNAN-León.  

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