- En su juventud bailaron, trabajaron y criaron a sus hijos, pero nunca se imaginaron que en sus últimos años pedirían el bocado de comida para sobrevivir. Ahora deambulan por las calles de Somoto, viven de la caridad pública y la mayoría enfrentan el desprecio de las autoridades y hasta de sus familiares
Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL/[email protected]
Con sus manos callosas, piel arrugada, pelo canoso y con dificultades motoras en sus brazos y piernas, las personas de la tercera edad no tienen esperanzas y cada día su futuro se pierde en el espacio y en el tiempo.
Doña Aurora Pérez Salcedo, de 78 años, quien reside en la comunidad La Playa, perdió a su marido y dos hijos. Desde hace 12 años sufre de invalidez en sus piernas y se moviliza auxiliada de dos muletas, recibe 75 córdobas de parte del INSS “apenas me ajusta esa pensión para pagar el pasaje y comprar azúcar y café y alguna comidita”, manifestó.
Doña Aurora se lamenta de su situación “si yo pudiera trabajar sería distinto, nada de esto me estaría pasando, ahora no puedo cargar nada, aquí en el pueblo pidiendo recojo algunos centavitos y me sirven para comprar comida, a veces me estoy hasta un mes, me da posada la Toñita Salgado, es como una madre para mí”, añade.
Doña Ersilia Cruz Molina, a sus 76 años recuerda que mientras vivía con su marido nada le faltó, pero él falleció y la casa que le dejó le fue arrebatada por unos parientes que la dejaron en la calle y si tiene un techo para dormir es porque la señora Mayra Vílchez le da posada.
Doña Ersilia sale diariamente a la calle a pedir limosna. En una esquina del parque se encuentra con doña Aurora y juntas comparten las penas, “me junto con la Aurorita, a veces recogemos hasta diez córdobas por lo menos para la comida”, expresa.
Dice que “es triste llegar a viejo y no tener la ayuda de nadie, soy una mujer sola y a mi hijo no le puedo exigir nada, él es tan pobre como yo, aquí nadie se preocupa por los ancianos, a veces paso todo el día en esta esquina y no recojo nada y lo poquito que me dan lo economizo para comprar los frijoles y guineo”, sostiene.
EL DESPRECIO DE UN DIPUTADO
Doña Ersilia refiere que es tal el desprecio que sienten los ancianos que el día del cumpleaños del diputado Pedro Joaquín Ríos se presentó a su casa a pedirle una ayuda y la respuesta según sus palabras fue: ¡fuera, fuera señora, aquí no hay que darle, vaya a pedirle al que le dio el voto!, y al respecto comenta “aquí no hay aprecio, el que más tiene pasa por encima de uno”.
María Hernández Figueroa, tiene 85 años y sobre su amarga experiencia dice: “hay días que aguanto hambre, pido allí una tortilla y nada, me voy a la otra casa y tampoco, la situación está difícil, afuera no hay comida, yo como lo que encuentro, no puedo pedir queso o gallina, lo que me den es bien recibido”.
Mientras que doña María Jiménez (78) viaja a Somoto desde la comunidad Los Mangos, San Lucas, “no recibo ninguna pensión, el maíz sólo está en el pueblo, en mi comunidad no hay nada, tengo que venir a pedir para comprar algunas libritas de maíz y frijoles, no hay nada, todo está quemado”, afirma.
EN BUSCA DE CREAR UN HOGAR DE ANCIANOS
Sobre el abandono de los ancianos, el señor Octavio José Hidalgo, delegado de Mifamilia en Madriz, manifestó que el gobierno no financia ningún programa destinado a las personas de la tercera edad, “no hay financiamiento para ese rubro, pero atendemos a 111 ancianos”.
Con un programa del Programa Mundial de Alimentos (PMA) Mifamilia ha creado cuatro comedores que aseguran el almuerzo a ciertos ancianos en los sectores 9, 10, 12 y 16, además de la atención psicosocial.
Hidalgo reconoció que a nivel de la nación, el adulto mayor está abandonado “es un problema social y el gobierno no puede dar cobertura a esta situación”.
La delegación del Ministerio de Mifamilia se ve en apuros cuando se presentan casos de ancianos maltratados o abandonados “no tenemos a dónde llevarlos, es una necesidad crear un hogar de ancianos”, apuntó.
La Alcaldía Municipal de Somoto respalda el proyecto de instalar un hogar de ancianos y en algunas comunidades rurales atienden con alimentación a algunos ancianos, aseguró el vicealcalde, Mauricio Cajina.
En Somoto se ha conformado una comisión con la intención de crear un hogar de ancianos y a pesar del ofrecimiento del Ayuntamiento de Lasarte-Oria, España, de financiar el proyecto, no han podido conseguir un local para su funcionamiento, expresó Adalberto Maradiaga.
EN BUSCA DE CREAR UN HOGAR DE ANCIANOS
Sobre el abandono de los ancianos, el señor Octavio José Hidalgo, delegado de Mifamilia en Madriz, manifestó que el gobierno no financia ningún programa destinado a las personas de la tercera edad, “no hay financiamiento para ese rubro, pero atendemos a 111 ancianos”.
Con un programa del Programa Mundial de Alimentos (PMA) Mifamilia ha creado cuatro comedores que aseguran el almuerzo a ciertos ancianos en los sectores 9, 10, 12 y 16, además de la atención psicosocial.
Hidalgo reconoció que a nivel de la nación, el adulto mayor está abandonado “es un problema social y el gobierno no puede dar cobertura a esta situación”.
La delegación del Ministerio de Mifamilia se ve en apuros cuando se presentan casos de ancianos maltratados o abandonados “no tenemos a dónde llevarlos, es una necesidad crear un hogar de ancianos”, apuntó.
La Alcaldía Municipal de Somoto respalda el proyecto de instalar un hogar de ancianos y en algunas comunidades rurales atienden con alimentación a algunos ancianos, aseguró el vicealcalde, Mauricio Cajina.
En Somoto se ha conformado una comisión con la intención de crear un hogar de ancianos y a pesar del ofrecimiento del Ayuntamiento de Lasarte-Oria, España, de financiar el proyecto, no han podido conseguir un local para su funcionamiento, expresó Adalberto Maradiaga.