- Es como una bomba de tiempo. En distintos puntos del país hay decenas de puestos artesanales de combustibles, donde expenden gasolina o diesel a granel, extraídos de baldes o bidones, en carreteras o centros urbanos, donde las medidas mínimas de seguridad estipuladas en las regulaciones oficiales no se cumplen, representando un peligro inminente para las poblaciones aledañas
Sergio León C.CORRESPONSAL/[email protected]
En Bluefields, una población que se aproxima a los 60 mil habitantes, existen ocho expendios de combustible, que operan sin la aprobación de los bomberos y la Municipalidad. La ciudad cuenta con tres gasolineras legales.
Los puestos ilegales de combustible se ubican, uno en el muelle municipal, uno en el barrio Pointeen, uno en el Central, dos en Pancasán, dos en el Barrio Fátima y uno en el Barrio San Mateo.
El teniente primero Jorge Avilés Zeledón, jefe del Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Bluefields, afirma que “con estos puestos de combustible que funcionan en la ciudad sin la más mínima condición de atención, Bluefields se ha convertido en una bomba de tiempo”.
Según el jefe del Cuerpo de Bomberos “hemos orientado a los dueños de estos ocho expendios que están operando ilegalmente en la ciudad que si quieren continuar sirviendo combustible tendrán que hacerlo con las normas que estipula el Instituto de Energía Eléctrica”.
BOMBEROS NO DAN PERMISOS
El jefe de los bomberos en Bluefields dijo que “todos estos expendios de gasolinas están operando sin el permiso de los bomberos y de la Alcaldía de Bluefields”.
Explicó que “el ente regulador (INE) les exigirá una serie de medidas que tendrán que cumplir, después que cumplan con esos requisitos nosotros inspeccionaremos, y evaluaremos darles el permiso o no”.
“Si en Bluefields ocurre un desastre que no le echen la culpa al Cuerpo de Bomberos, porque las autoridades ya están informadas de todo y quien puede detener a estas personas de seguir vendiendo combustible sin las más mínimas condiciones es la Alcaldía auxiliada de seguridad pública de la Policía Nacional”.
Por su lado Noel Acosta Montoya, director general de la Alcaldía de Bluefields, dijo que “nosotros como Alcaldía lo que no queremos es desmantelar los expendios que hay en la ciudad, creemos que no es lo debido por la situación económica en que se encuentra el país, pero sí les exigiremos reubicar sus puestos como una garantía a la seguridad ciudadana de la población”, dijo Acosta.
“Si nos descuidamos estaríamos corriendo el riesgo de una catástrofe en la ciudad, porque no es posible que Bluefields a dos años de cumplir su centenario sus gasolineros todavía sirven combustible en galones o en baldes”, dijo Acosta Montoya.
COMPETENCIA PELIGROSA
Marcelo Ocampo Woo, propietario de un puesto de combustible en Bluefields, acusa a los bomberos de estar en contra de los pequeños distribuidores y de proteger a un comisionado de Policía que es propietario de dos gasolineras en Bluefields.
Para Ocampo Woo, el comisionado en cuestión “quiere monopolizar la venta de combustible en Bluefields, por eso los bomberos con la Alcaldía nos quieren hacer desaparecer. Ellos trabajan con el Estado, nosotros somos pequeños negociantes y por tanto no podemos competir con ellos”.
Pero Humberto Levy Evans, propietario de una de las gasolineras de la ciudad, asegura que “los pequeños distribuidores de gasolina representan un peligro a la sociedad costeña, quisiera saber a ciencia cierta quién o quiénes los están protegiendo”.
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