- El barrio San Juan, en Masaya, se destaca por ser la cuna de la producción de hamacas. Cuenta con unos 70 años de tradición y experiencia. Ubicado en el centro turístico de “La Ciudad de Las Flores”, los artesanos buscan un mejor acabado, logrando producción y eficiencia para ser competitivos en el mercado nacional y extranjero
Miguel FloresCORRESPONSAL/ [email protected]
Fabricar hamacas es una labor en la que muchos han fracasado por la grave situación económica, falta de apoyo gubernamental y de financiamiento. Pero, pese a las dificultades, los artesanos de Masaya se las ingenian para mejorar el producto y encontrar el mercado para su comercialización.
Día a día, los productores de hamacas del barrio San Juan, conocido como la “meca de las hamacas”, se dedican al tejido del producto representativo de “La Ciudad de Las Flores”, el cual es muy cotizado por turistas extranjeros.
Danelia Ortega Sánchez, pequeña productora de San Juan, manifestó que “el costo de la vida es cada vez más caro y la falta de apoyo gubernamental no nos permite tener mejores oportunidades favorables de ventas, pero aún así sigo produciendo para no perder la tradición de mis padres”, comentó Ortega.
Según la artesana, las ventas se realizan ocasionalmente porque el producto es más apetecido por los turistas extranjeros que logran desviarse al barrio.
PRECIOS VARÍAN SEGÚN TAMAÑO Y ACABADO
La señora Ortega señala que los precios varían según el tamaño y el acabado del producto. Por ejemplo, el costo de la hamaca personal la vende a 350 córdobas, la familiar cuesta 420 córdobas, esta última —aclara— requiere de más material y trabajo.
Explicó que una hamaca familiar tiene un valor de 450 córdobas, lo que corresponde a 350 en costo por la producción y 100 a la ganancia que le queda.
“A veces al mes logro vender 12 hamacas, ganó unos 4,200 córdobas, pero de eso tengo que restar los materiales y mano de obra”, explicó Ortega.
HAMACAS DE ALGODÓN
Según Wilfredo Suazo, productor de hamacas, el término manila es mal utilizado, porque el material que utilizan para elaborar las hamacas son de fibras de algodón, nailon, pita (material como la cabuya), y policotón.
Refirió que hace muchos años la fibra de algodón era traída de Filipinas y las cajas eran rotuladas con la leyenda: “originarias de la ciudad de Manila”, y por tradición la gente empezó a llamar los cordones como manila, término utilizado hasta la fecha.
Suazo no sale del barrio para vender su producto, porque San Juan es un lugar tradicional con más de 70 años de producir el producto. Además se ubica en un centro turístico por estar cerca del Malecón y el Estadio “Roberto Clemente”.
“Sin embargo, existen puestos de ventas en el mercado de artesanías y en la carretera que nos han hacen mucho contrapeso, pero aún así visitan el barrio porque tenemos las mejores hamacas del departamento”, dijo orgulloso.
APOYO DE PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA
Abel Largaespada, delegado del Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme), señaló que el apoyo que brinda el instituto a los hamaqueros es para impulsar la calidad, comercialización y competitividad del sector.
“Organizamos eventos que promocionan la calidad, diseño y acabado de las hamacas, a través de ferias nacionales e internacionales que introducen a los artesanos al mercado centroamericano, europeo y americano”, subrayó.
También organizan exposiciones, donde converjan los posibles comercializadores y los propios comerciantes, a través del cual se otorgan premios al mejor diseño, hamaca ecológica y mejor acabado, sostuvo Largaespada.