Embarcarse en un proyecto como “El Conde de Monte Cristo” (título en México de “The Count of Monte Cristo”), fue ciertamente una valerosa decisión del estudio cinematográfico y del director Kevin Reynolds.
En estos tiempos de aburridos “cyber-thrillers”, insulsas comedias románticas y pedestre acción, resulta refrescante ver una película que balancea perfectamente el contenido melodramático con la aventura, poniendo igualmente atención en una narrativa inteligente y económica, y para redondear, adornada con buenas actuaciones, hermosa fotografía y excelentes locaciones.
Pero antes de que parezca que me pagaron por hablar bien de esta película, veamos la historia: basada en la novela de Alexandre Dumas, “El Conde de Monte Cristo” nos muestra a Edmond Dantès (James Caviezel), un emprendedor marino cuya buena voluntad y precisos instintos le dan la capitanía del buque donde sirve junto con su buen amigo Fernand Mondego (Guy Pearce), quien a pesar de ser de familia noble y adinerada, secretamente envidia la buena fortuna del humilde Dantès, lo que incluye a su guapa prometida Mercédès (Dagmara Dominczyk).
Quienes busquen una fiel adaptación de la obra de Dumas tal vez queden un poco desilusionados; aunque el guión hace un buen trabajo con la caracterización de los personajes, es innegable que se ha tomado ciertas libertades al “modernizar” la trama, particularmente en cuanto se refiere a los diálogos y a las actitudes de los protagonistas.
James Caviezel, Guy Pearce y Dagmara Dominczyk llenan perfectamente sus papeles, y a pesar de que todos pecan de exageración y desmedido dramatismo, no se vuelven irritantes o falsos. De hecho, el exaltado melodrama se beneficia con sus actuaciones, pues se agrega así adicional impacto a las previsibles revelaciones que dan forma al argumento.
Merece especial mención el veterano Richard Harris, quien parece compensar su excéntrica persona con sólidos papeles e interpretaciones, que explotan al máximo su apariencia física y su majestuosa pero pícara presencia.
El aspecto técnico de la cinta es también muy loable; desde las locaciones hasta los vestuarios se han cuidado mucho, más para darle sabor a la historia que para asegurar el realismo, y la fotografía se ha encargado de sacar el máximo provecho de esos elementos para sumergirnos aún más en la sabrosa trama.
Sin buscar gran mérito artístico, “El Conde de Monte Cristo” logra entretener con una historia bien pensada y trabajada, sin condescender con el público y sin rebajar su inteligencia en aras de un mayor éxito económico.
Los creadores han logrado balancear el artífice y la actitud de las cintas de espadachines de la década de los cincuentas con la sensibilidad narrativa del nuevo siglo, consiguiendo así una cinta que a pesar de su exaltado melodrama deja satisfecho al público que busque algo nuevo en el cine de aventuras. Algo nuevo, por cierto, que para funcionar echa mano de los preceptos que Dumas, el gran escritor francés, ya conocía desde hace casi doscientos años.
Ficha Técnica
– Título en Latinoamérica: El Conde de Monte Cristo.
– Dirección: Kevin Reynolds.
– Elenco: James Caviezel (Edmond Dantés / Conde de Montecristo), Guy Pearce (Fernando Mondego, Conde de Morcert), Richard Harris (Abate Faria), James Frain (Monsieur de Villefort), Dagmara Dominczyk (Mercedes Iguanada), Luis Guzmán (Jacopo), Michael Wincott (Dorléac), Albie Woodingston (Danglar), Henry Cavill (Alberto Mondego), Alex Norton (Napoleón Bonaparte), Christopher Adamson (Maurice).
– Guión: Jay Wolpert; basado en la novela “El Conde de Montecristo” de Alejandro Dumas.
– Producción: Roger Birnbaum, Gary Barber y Jonathan Glickman.
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