La carterita azul

José estaba desesperado. Tenía 5 meses sin trabajar y la situación de su hogar era cada día más critica. Doña Fidencia, la de la pulpería ya no quería darle más crédito. Su mujer y sus dos hijos resistían estoicamente aquella situación. Por fin, un día, Don Guillermo le dio trabajo en su taller mecánico. La […]

José estaba desesperado. Tenía 5 meses sin trabajar y la situación de su hogar era cada día más critica. Doña Fidencia, la de la pulpería ya no quería darle más crédito. Su mujer y sus dos hijos resistían estoicamente aquella situación. Por fin, un día, Don Guillermo le dio trabajo en su taller mecánico. La alegría iluminó a todos en su hogar. José se levantaba muy temprano para llegar puntual al trabajo.

Un día, mientras reparaban la dirección un carro, Tomás compañero de trabajo, se puso a registrar la guantera del vehículo y encontró una linda carterita de color azul. José increpo a Tomás, pero este le respondió. «Sólo sos babosadas, nadie se va a dar cuenta» y se llevo la carterita azul.

Cuando el dueño del vehículo lo retiro, José pensó que no habría ningún problema, pero el dueño, al llegar a su casa fue abordado por su hija, quien busco en la guantera la carterita azul, que su mamá le había regalado en su cumpleaños. Al no encontrarla armo tremendo bochinche. El señor decidió visitar el Taller de Don Guillermo para reclamarle. Muy apenado, Don Guillermo le aseguro que haría todo lo posible por recuperar la carterita azul.

Don Guillermo se reunió con sus trabajadores, pero nadie supo darle noticias de la carterita azul. Hablo con José y éste guardó silencio. Ante esta situación, Don Guillermo consideró que el último empleado contratado era José y además él era el que reparó el carro, por lo que decidió despedirlo. Cuando José se lo contó a su esposa, esta lo reprimió: «Tu silencio hacia Don Guillermo, es una complicidad con el ladrón. El conservó su trabajo y vos quedaste como ladrón, con quien te había tendido la mano, cuando más lo necesitábamos.

¿Y ahora que vamos a hacer ?. Aquella noche José no durmió, mil ideas daban vuelta en su cabeza. Pero para él, contar la verdad era ser un sapo. Al día siguiente su hija de 3 años le pregunto: ¿Papito, ahora nos vas a traer pan? Tengo hambre». José no pudo aguantarse y unas lagrimas rodaron por su curtido rostro. «No te preocupes hija, pronto traeré comida» alcanzó a balbucear. Inmediatamente después se fue donde Don Guillermo y le contó toda la verdad.

Don Guillermo, un hombre de gran bondad lo vio con ternura y le dijo: «LA AMISTAD NO SIGNIFICA COMPLICIDAD CON LOS LADRONES». Inmediatamente después despidió a Tomás, quien regreso la carterita azul y volvió a contratar a José. La niña tiene ahora su carterita azul y José trabajo para el sostén de su familia.


El Azote

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