- Dicen que no es lo mismo una valoración sobre un caso reciente de abuso que dos meses después
Mercedes PeraltaCORRESPONSAL LEÓN/ LA [email protected]
La forense Ligia Soza, del Centro de Salud ‘Perla María Norori’ y la psicóloga de la Comisaría de la Mujer, María Esperanza Morales, coincidieron en que la valoración realizada por el Instituto Médico Legal que revela que no hubo agresión sexual contra el “niño de Achuapa”, habría coincidido con la de ellas si hubiera sido practicado dos meses atrás.
Soza explica que si los forenses hubieran revisado al niño en los tres o cinco primeros días, habrían encontrado las fisuras, pero días después la fisura cicatriza y pasa a ser parte de los pliegues anales normales. “Si yo lo hubiera revisado a los diez días, lo hubiera encontrado normal”, argumenta.
El menor llegó a la clínica de la doctora Ligia Soza referido por la Comisaría de la Mujer, después de un examen del médico de Achuapa, Harry Silva Reyes, practicado el 27 de mayo, que sugería que el niño fuera revisado por un forense y corroborara sus hallazgos.
El médico presumía con certeza que el niño fue objeto de abuso sexual, “en al menos algún grado”.
Silva Reyes en su dictamen considera que “no hubo penetración reciente por el ano, que la distensión observada puede deberse a penetración con el dedo, al menos. No hay desgarros o fisuras en el ano”, decía.
Ese dictamen coincidía con el de la forense Ligia Soza que vio al niño el 28 de mayo y dictaminó “abuso sexual más penetración de objeto reciente por ano, no frecuente, de moderado tamaño”.
APARENTES CONTRADICCIONES
El 29 de julio el forense de León, Paulino Medina Paiz, dictaminó que la región ano genital del niño estaba normal, que no existe signo de penetración reciente o antigua, y concluyó que “no existe ninguna evidencia clínica de penetración anal”.
El equipo de tres profesionales del Instituto de Medicina Legal que examinaron al niño el 31 de julio, coincidieron en que no encontraron evidencias de agresión sexual en el ano y genitales del menor.
Ante esas aparentes contradicciones entre los cuatro profesionales y la doctora Ligia Soza, forense con diez años de experiencia, explica que no ha hablado de desgarro por sangrado. “Hablo de fisuras anales y describe tres tipos y posiciones y las explicó. En la conclusión digo que hay un abuso sexual, no violación”, sostiene.
Explica que el desgarro deja tejido cicatrizal y permanente, que se puede observar después de diez días. “Es como cuando uno se hace una herida, a usted le queda la seña porque es un tejido cicatrizal”. Indica que la fisura, cuando cicatriza, llega a ser parte de los pliegues.
“Si hubiera habido desgarro, después de diez días hubiera habido cicatriz que es lo que se observa en las violaciones, entonces no hubiera puesto abuso, sino violación”, explica.
Reitera que si en diez días el ano está normal, aún más dos meses después. “Yo no contradigo el dictamen de los forenses, si yo lo reviso ahora voy a encontrarlo igual que ellos, por el tiempo de evolución y el tipo de lesión. Sería distinto si hubiera habido violación frecuente, habría encontrado desgarro cicatrizado”.
SOBRE LA VALORACIÓN PSICOLÓGICA
La psicóloga del Instituto de Medicina Legal afirma que no encontró afectaciones psíquicas en el menor, ni hallazgos psíquicos compatibles con agresión sexual.
Sobre el particular la doctora Ligia Soza dice que las profesionales que atendieron al niño a solicitud de la Comisaría, no han inventado la historia narrada por el niño. “Tenemos una responsabilidad seria de defender a los niños y adolescentes y no vamos a inventar situaciones”, argumentó. Tampoco cree que el niño inventó la historia de violación, de manera coordinada, detallada y coherente.
La psicóloga de la Comisaría de la Mujer, María Esperanza Morales, se refiere a las apreciaciones, señalando que los momentos de abordaje del niño fueron diferentes. No es lo mismo abordar a la víctima en el momento de la crisis, que dos meses después. Cuando hice la valoración el niño se mostraba temeroso, nervioso, con dificultades para expresar ante una persona extraña, libremente lo sucedido. Lo reitera en las siguientes entrevistas.
Sostiene que difieren de criterios profesionales, porque el momento del abordaje y las condiciones del medio en que se hace la entrevista son diferentes y agrega que hay cambio de versión porque existe ya un trabajo realizado por otra persona.
“El niño repite lo actual, porque él está siendo manipulado por sus familiares como lo emito en mi última valoración psicológica, se encuentra en una situación de conflicto familiar, el cual repercutirá de manera grave en la integridad psicológica, social y moral del menor”, indica.
“Estamos en el deber de creerle a la víctima en el momento en que nos están refiriendo su historia, su vivencia”, dice la profesional, que recomienda atención especializada al menor, y orientación a la tutora, para ayudar al desarrollo de la personalidad y salud mental del niño.
En este caso, que fue instruido en el Juzgado de Achuapa por abuso sexual, la fiscal auxiliar intervino denunciando a los familiares del menor por los presuntos delitos de abusos deshonestos, seguido de violación.