Marlon José Navarrete Espinoza
Los países que hoy en día vemos con un gran desarrollo económico y que tienen un crecimiento constante y acelerado con altos índices de prosperidad y comodidad se debe básicamente a que primero desarrollaron con gran interés su capacidad investigativa en todas las áreas sensibles para hacer de un país una nación fuerte y estable.
Las investigaciones permiten descubrir soluciones que permanecían en lo secreto, en lo oculto y que representan en grado progresivo la ansiada prosperidad y desarrollo que reclama un pueblo dominado y esclavizado al atraso.
Los descubrimientos y avances técnicos y científicos, productos de la investigación, significan progreso y aumento del nivel de vida de la población de un país a mediano y largo plazo. Además del prestigio representa también un avance en la solución a complejos problemas que agobian a los ciudadanos.
Sin embargo, para investigar se deben invertir fondos o dinero y en Nicaragua esto es un pecado o una ofensa, ya que el interés por desarrollar la investigación está más marginado y oculto que los secretos de la ciencia. No se le da importancia a una acción educativa trascendental y fundamental para lograr la independencia económica de un país postrado en la miseria y el atraso. Existe dinero para gastos que no rinden fruto, no productividad alguna, pero no existe dinero para promover libre y abiertamente sin obstáculos la investigación científica o técnica que le dé al país una oportunidad de superación.
El gobierno tiene una gran cuota de responsabilidad por este vacío en los planes de desarrollo que formula. Para tener desarrollo primero se debe investigar para encontrar soluciones prácticas y reales.