Nieves Sánchez, médica y jefa del servicio de Neonatología del Hospital de la Mujer Bertha Calderón.

Muerte acecha a bebés prematuros

Uno de cada 10 niños que nacen en el Hospital Bertha Calderón es prematuro. Sólo el 24 por ciento de ellos vive y para protegerlos hacen falta antibióticos y equipos, además de personal médico. Por la escasez, los bebés tienen que soportar agujas y sondas de adultos. Pero han despertado iniciativas filantrópicas, porque en departamentos […]

  • Uno de cada 10 niños que nacen en el Hospital Bertha Calderón es prematuro. Sólo el 24 por ciento de ellos vive y para protegerlos hacen falta antibióticos y equipos, además de personal médico. Por la escasez, los bebés tienen que soportar agujas y sondas de adultos. Pero han despertado
    iniciativas filantrópicas, porque en departamentos como Managua y Matagalpa han aumentado este año los fallecimientos entre recién nacidos.

Amalia [email protected]

Al verla da la impresión de que cabe cómoda en la palma de una mano. Milagros Berroterán no esperó nueve meses para desembarazar el vientre de su madre. Ella adelantó su venida al mundo a las 31 semanas de gestación (casi ocho meses). Al nacer pesó 750 gramos o 1.6 libras.

Por el peso y su endeble contextura, Milagros fue ingresada a la sala de cuidados intermedios del servicio de neonatología o recién nacidos del Hospital de la mujer Bertha Calderón.

Está en una incubadora desde el 30 de mayo, cuando nació, fecha en que se celebra a las madres nicaragüenses.

Tras la coraza transparente de la incubadora artificial, Milagros se mantiene a la temperatura de la barriga de su mamá, y a 46 días de nacida ha logrado pesar 920 gramos, dos libras.

Graciela Berroterán, su madre, dice que “está viva de milagro”. Por eso le dio ese nombre. Nieves Sánchez, neonatóloga y directora del servicio, corrobora la versión de Berroterán.

Sánchez explica que un niño que nace antes de las 32 semanas, entre los siete y ocho meses de gestación, y con un peso que oscila entre las dos y tres libras, entre 1,000 y 1,500 gramos, no está debidamente desarrollado.

En consecuencia, nace con un sistema defensivo deficiente. Según la médica, son prematuros el 10 por ciento de los partos que ocurren en ese hospital de referencia nacional para los embarazos de alto riesgo. Allí, asisten en promedio 20 nacimientos por día.

MADRES ADOLECENTES

El riesgo de traer bebés prematuros es alto entre las adolescentes y las madres que han tenido muchos hijos.

Tres de cada 10 mujeres que paren en el país son adolescentes que no han cumplido los 18 años, según estadísticas oficiales del Ministerio de Salud (Minsa).

Al Bertha Calderón han llegado a parir niñas de hasta 13 años. Sánchez dice que se hallan con que muchas de esas mujeres, tanto las jóvenes como las otras, nunca han sido vistas por un médico en el transcurso de su preñez. Por distintas razones, en primer lugar, por falta de dinero.

Graciela Berroterán, que no es adolescente ni es madre múltiple, sí primeriza, se sometió al control prenatal, sin embargo, tal vez por la distancia o por dinero no fue rigurosa con las instrucciones médicas.

Berroterán es originaria de una comunidad que está a nueve kilómetros de Nandaime y trabaja como doméstica en Managua.

Según el expediente, su parto fue pélvico y tenía infección en “las vías urinarias”.

POR TEMOR

Pero también pasa que cuando son niñas esconden la gravidez de sus parientes y hasta del vecindario, agrega la médico. Como consecuencia, no se enteran que tienen infecciones que pueden afectar su parto.

Son frecuentes entre las preñadas las infecciones vaginales y renales. Esas características, que ayudan a adelantar el alumbramiento, también pasan una vez que el niño nace.

Sánchez explica que al nacer con un sistema de defensa (inmunológico) frágil los niños quedan expuestos a las infecciones y, en buena parte de los casos, a la muerte.

POSIBILIDAD DE VIDA

La posibilidad de vida de los prematuros es de dos por cada 10 nacidos, de acuerdo con las estadísticas del Bertha Calderón.

Según Sánchez, el 76 por ciento de los precoces muere. En mayo, el hospital registró 29 decesos por 1,000 nacidos vivos, de los cuales 22 fueron prematuros.

Pero la muerte de recién nacidos —antes de un mes— ha aumentado este año respecto al anterior, en algunos departamentos del país.

El boletín epidemiológico del Minsa registró, hasta finales de mayo de este año, 128 decesos neonatales en Managua, 13 casos más en comparación con 2001.

Otra región que reporta aumentos de muertes entre recién nacidos es Matagalpa. Hasta mayo habían fallecido 87.20 más que el año pasado.

LOS MALES

El riesgo de que los tiernos contraigan infecciones en el hospital es “altísimo”, reconoce Sánchez.

Posibilidad que en el caso de los prematuros se abona con la “sepsis” o infección temprana con que éstos nacen, según explica la neonatóloga.

Las estadísticas soportan tales afirmaciones. Según Sánchez, de 125 partos con alguna infección, 10 contagios ocurrieron dentro del hospital.

En detalle: 93 niños nacieron con la “infección temprana”, a 31 les dio neumonía y uno con sífilis, transmitida por su madre.

ATENCIÓN LIMITADA

Según la complicación del caso, los bebés son ingresados a las salas de cuidado intensivo, intermedio y mínimo que dispone el servicio de neonatología, con equipamiento único en el país, pero insuficiente para la demanda.

Las salas, habilitadas para hospitalizar a 46 menores, rebasan su capacidad con más de 70 niños.

La neonatóloga dice que en el cuarto de cuidados intensivos —con capacidad para 10— tiene hasta 16 niños en estado crítico. Aunque los estándares internacionales establecen que debe haber una enfermera por cada recién nacido, para todo el servicio sólo hay dos enfermeras especializadas.

Luego hay una enfermera general para todo el servicio cada 12 horas. En manos de auxiliares, cuatro para cada turno, queda la asistencia a los recién nacidos.

MEDICINA ESCASA

A pesar de ser un centro de referencia nacional, el hospital también enfrenta limitaciones con los suministros médicos.

Sánchez explica que la mayoría de las infecciones se combaten con antibióticos y vitaminas.

A diferencia de un adulto, que puede tratarse con un único antibiótico, los recién nacidos, por la fragilidad de su sistema defensivo, requieren dos y hasta tres medicamentos, además de vitaminas.

Por la lista básica, el centro asistencial sólo cuenta con la mitad de los antibióticos requeridos.

Inclusive, carece de algunas medicinas en lista como la amicasina, efectiva contra la infección temprana, que en la calle cuesta no menos de 50 córdobas el frasco de 50 miligramos.

Esta limitación agrava aún más la situación de los recién nacidos, reconoce la jefa del servicio.

UNA MOSCA EN LA SALA

En la Unidad de Cuidados de Intensivos (UCI) hay nueve prematuros arrullados en cunas térmicas. Aunque se supone que están bajo extrema condiciones higiénicas, una mosca salta por cada uno de los tiernos que están sobre las cunas.

El insecto se coló por el ventanal incompleto de la oficina, que está frente a la puerta de vidrio de la sala.

MATERIALES DE ADULTOS

Las manos tiernas y transparentes de algunos se ven moradas por las bránulas que tienen incrustadas. Para inyectarles antibióticos y vitaminas, el personal se vale de agujas aptas para adultos.

Sánchez aclara que la mayor parte del material de reposición periódica (agujas, bolsas, sondas) no es propiamente para bebés. En el cuarto contiguo, donde hay una veintena de incubadoras apiñadas, los recién nacidos visten con pañales desechables.

Los pampers no son el mejor atuendo para una incubadora, pero es el que consiguen algunas madres para vestir a sus hijos.

Para alimentarlos, igual, el servicio se vale de sondas gruesas propias para una persona mayor. El servicio no provee alimentación a través de las venas. “No contamos con eso”, afirma la médica.

Para preparar los alimentos necesitan una “lámpara de flujo laminal”, cuyo costo calcula en 93,600 córdobas o 6,500 dólares.

La única que hay en el servicio se ocupa para los análisis bacteriológicos, función incompatible con la nutrición.

Milagros Berroterán respira en medio de esas limitaciones. Cada tres horas la alimentan con 12 cc —una copita— de leche materna. Su mamá, que trabaja a cuatro cuadras del hospital, llega y le habla. Le dice que pronto saldrá.

Desde la incubadora, Milagros parece no inmutarse, pero la madre siente que la escucha. “Le digo que pronto nos vamos ir”, dice.

COSTOSAS ARRULLADORAS

La Unidad de Cuidados Intensivos del servicio de neonatología del Hospital Bertha Calderón requiere al menos 16 cunas térmicas, porque esa es la población más o menos recurrente de bebés. Pero en buen estado, sólo hay nueve.

-También necesita seis ventiladores, para los prematuros que requieren oxígeno.

-El costo promedio de una cuna de ésas anda por los 25,000 dólares. El hospital no tiene capacidad para reparar ni para dar mantenimiento apropiado al equipo con que cuenta, menos aún para nuevas adquisiciones.

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