Edgard Rodríguez C. [email protected]
Cuando la multitud de 41,871 que se congregó en el “Miller Park” de Milwaukee para ser testigos presenciales del Juego de Estrellas, aplaudió con vehemencia las imágenes de los momentos más grandiosos del juego, jamás imaginó que tendría un triste final.
Y no sólo eso, que terminarían irritados y lanzando objetos al terreno, luego que el comisionado del béisbol, Bud Selig, en conjunto con los managers de los equipos de la Liga Nacional y Americana, decidieron concluir así un partido empatado 7-7 después de 11 entradas por falta de lanzadores.
Curt Schilling colgó par de scones y quedó en ventaja 1-0 ante Derek Lowe, el abridor de la Americana. Barry Bonds, que fue víctima de una gran atrapada de Torii Hunter, disparó jonrón y coronó racimo de tres en el tercero ante Roy Halladay, para situar el score 4-0.
La Americana descontó con una cuarto ante Odalis Pérez y Alfonso Soriano se voló la cerca ante Eric Gagne en el quinto para acercarse 4-2. La Nacional ripostó en el quinto y se fue al frente 5-2, sólo para que un racimo de cuatro en el séptimo, coronado por doble de Paul Konerko, volteara la pizarra a 6-5.
La ventaja no duró mucho. Kazuhiro Sasaki no pudo retener la ventaja y los Nacioales se montaron 7-6 en el marcador en el cierre, pero al instante fue nivelado 7-7 por triple de Omar Vizquel y así persistió, mientras Vicente Padilla dejaba su huella.
Al final, no había lanzadores. Así que dejaron el partido empatado, pero los aficionados no lo aceptaron y lanzaron objetos al terreno, pero la medida estaba tomada. No había otra opción. El Juego de Estrellas es un sólo un espectáculo y los equipos tienen un gran trecho por recorrer.