En Nicaragua el 90 por ciento de la energía está precontratada, bajo contratos denominados PPA, los cuales obligan a comprar energía a las empresas distribuidoras de electricidad a un precio que está sujeto a las variaciones del petróleo. El consumo de energía en el país es de aproximadamente 370 megawatts.
Los PPA fueron firmados cuando el área de distribución eléctrica aún estaba en manos de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (Enel) como una manera de promover la inversión en el campo de la generación.
Sin embargo, de la energía precontratada el 80 por ciento se genera por medio de plantas térmicas que requieren de petróleo.
Los PPA tienen un precio que está dividido de dos formas: uno, el precio variable que se cambia a medida que el precio del petróleo sube o baja; por otra parte, existe el precio por capacidad, es decir la capacidad de generación de una planta dividido entre los kilovatios horas generados en el mes.
Raúl Solórzano, presidente de la CNE, explicó que Nicaragua llegó a esta situación por necesidad, ya que a comienzos de los años 90 era necesaria la inversión de energía, más rápida, por lo cual se construyeron principalmente plantas térmicas, a base de petróleo.
Los términos en que se negociaron los PPA respondían al momento, y, según Solórzano, fueron muy bien contratados y transparentes.