Ron BlumAP
SUWON, COREA DEL SUR.- Estados Unidos dio la segunda gran sorpresa de la Copa Mundial el miércoles al derrotar 3-2 a una selección de Portugal que llegó como candidata al título.
Fue un resultado tan inesperado como el triunfo 1-0 de Senegal ante Francia en el inaugural y trajo a la memoria la histórica victoria de los estadounidenses ante Inglaterra en el mundial de 1950.
Estados Unidos se puso 3-0 en menos de media hora, con tantos de John O’Brien a los 3 minutos, autogol de Jorge Costa a los 29 y cabezazo de Brian McBride a los 36. Portugal descontó con un gol de Beto a los 39 y un tanto en contra de Jeff Agoos a los 70.
Estados Unidos pasó a compartir la punta del Grupo D con Corea del Sur, que el martes le ganó 2-0 a Polonia.
Los estadounidenses habían terminado últimos en el mundial de 1998 tras perder sus tres partidos, incluido uno ante Irán, mientras que Portugal trajo a su “generación dorada”, una camada de jugadores encabezada por Luis Figo y Rui Costa que está en su plenitud y era considerada entre las favoritas para llegar a las instancias finales del torneo.
Portugal salió con un equipo ofensivo, con un solo volante de marca y un ataque que contó con Figo, Rui Costa, Sergio Conceizao, Pauleta y Joao Pinto.
Los estadounidenses, que echaron de menos a Claudio Reyna y Clint Mathis por lesiones, sorprendieron con una actitud osada, buscando el arco contrario desde el silbato inicial, y en menos de cinco minutos ya habían desnudado serias lagunas defensivas en Portugal, anotando un gol y arañando otro.
O’Brian abrió el marcador luego de un tiro de esquina. Brian McBride cabeceó el balón, motivando una buena atajada de Vitor Baia, y O’Brian tomó el rebote y anotó desde corta distancia, sin que nadie lo molestase.
Acto seguido Vitor Baia cedió un rebote innecesario ante un remate de Earnie Stewart y Eddie Pope tiró afuera, desperdiciando otra buena ocasión.
Esas dos acciones le dieron confianza al equipo estadounidense, que resistió bien los previsibles embates de su rival y no renunció a tirar contragolpes.
¡QUÉ CIERRE!
Ante el desconcierto general, el segundo tiempo mantuvo la misma tónica, con Portugal atacando desordenadamente, sin encontrar la forma de penetrar la firme defensa rival, y Estados Unidos amenazando con aumentar la cuenta de contragolpe.
El partido cobró emoción cuando Agoos batió su propio arco al tratar de despejar un centro que no llevaba peligro y dejó a Portugal a un solo gol del empate.
Portugal atacó con todo lo que tenía en los minutos finales, en que Estados Unidos se limitó a defenderse, pero no logró el tanto de la igualdad.