Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL /ESTELÍ[email protected]
Una nueva publicación del Instituto de Promoción Humana (Inprhu), bajo el título “La familia: una experiencia que deja huellas”, recoge el trabajo de nueve años en la promoción de la integración familiar con niñas, niños y adolescentes trabajadores urbanos de Estelí.
El libro consta de tres capítulos y en ellos aborda la situación de marginación, discriminación y exclusión que padecen los niños y adolescentes trabajadores, además los problemas que sufren a lo interno del grupo familiar, la reproducción de prácticas de dominación y subordinación.
José Elías Álvarez Orellana, Reyna Emilia Acuña Calderón y María José Barrantes, sistematizaron las experiencias del trabajo con 196 familias. El 75 por ciento de estas familias son de origen rural, campesinos y pequeños productores.
FAMILIAS COMPLEJAS
Debido al contexto económico, social y político de los últimos 20 años en Nicaragua, estas familias han vivido una situación histórica de violencia y exclusión social, que les llevó a la ciudad en búsqueda de empleo estable, seguridad, buenos ingresos, salud y educación.
Sin embargo, en la ciudad no encontraron condiciones para su inserción, no tenían la infraestructura ni equipamiento necesario para el desarrollo de una vida digna y en vez de mejorar, sus problemas empeoraron.
Partiendo de esa situación, el Inprhu concentró su atención en los barrios periféricos de Estelí, como “José Santos Zelaya”, “Oscar Gámez”, “14 de Abril”, “Omar Torrijos”, “Boris Vega”, Villa Esperanza, La Unión, “Justo Flores”, entre otros, explicó Álvarez.
Las familias atendidas en su mayoría eran de prole numerosa, del tipo extensa y hasta compleja, ya que el 42 por ciento incluía en su grupo a tíos-abuelos, otros familiares y amigos.
RESULTADOS
Refieren los autores del libro que el 66 por ciento de las niños y niñas atendidos por el proyecto reconocieron la práctica de la violencia en su casa, como el castigo físico como forma de educar y corregir.
Las decisiones familiares son tomadas por los adultos, principalmente los hombres; la participación de niños y niñas es casi nula debido a las concepciones y valoraciones alrededor de la niñez, al considerárseles seres pasivos, dependientes, indefensos y sin capacidades.
Como causas y consecuencias de la violencia intrafamiliar los niños identificaron la desigualdad entre hombres y mujeres, donde predomina el sistema patriarcal que empodera a la figura del hombre y excluye a mujeres y niños.
Las madres y padres señalaron que las causas de la violencia en la familia se deben al machismo de los hombres, el consumo de alcohol y otras drogas, el tipo de educación recibida, el bajo nivel escolar, la incomprensión entre los miembros de la familia, el egoísmo, la falta de comunicación, el no reconocimiento del trabajo de la mujer, las malas compañías y los problemas económicos.
MENORES SIN NIÑEZ
Según los datos del libro “La familia: una experiencia que deja huellas”, el 79 por ciento de los niños encuestados expresaron que su vivienda es inadecuada por la falta de espacio, pero reconocieron que representa seguridad, protección y garantía de condiciones mínimas.
El 56 por ciento de los menores realizan trabajos domésticos dentro y fuera de la casa, y el 44 por ciento en la calle, lustrando calzado, vendiendo, acarreando bultos o en labores agrícolas relacionadas con el cultivo del tabaco. La mayoría de éstos —el 76 por ciento—, empezó a laborar entre los cinco y ocho años de edad.
Para combatir las enfermedades, el 36 por ciento se automedica por las dificultades para acceder a los servicios de salud pública.
El libro indica que el 44 por ciento de los niños no juega, por el trabajo, porque no tienen con qué hacerlo y en algunos casos los regañan si lo hacen.