- Mantiene los estudios de sus cuatros hijos vendiendo desechos que a diario recoge en los basureros
Clarisa AltamiranoCORRESPONSAL /[email protected]
Juan Antonio Calero, originario de San Marcos, Carazo, ha encontrado su medio de subsistencia en la basura. Su faena diaria inicia a las 4:00 a.m., y consiste en buscar diferentes desechos en los basureros de Jinotepe, Niquinohomo, San Juan de Oriente y Nandasmo.
Las botellas de vidrio y latas de aluminio que recoge las vende a los artesanos de Nandasmo, quienes las utilizan en la elaboración de floreros y diferentes artesanías.
Ésta es la opción de Calero ante la falta de empleo, producto de la difícil situación económica que enfrenta el país. “He trabajado como vigilante, pero por corto tiempo. No he podido encontrar trabajo fijo. Es por eso que busco entre la basura materiales como desechos de latas de aluminio y botellas de vidrio, las que vendo a artesanos que me las pagan a distintos precios. Cuando está bueno se vende bien. Me pagan hasta a tres córdobas la libra de aluminio y hasta a un córdoba las botellas”, cuenta.
Cuando el negocio anda mal, don Antonio sólo recibe 50 centavos o un córdoba por el material que recoge. Así han transcurrido los últimos seis años de su vida. “De esta manera tengo que mantener a mis cuatro hijos. Todos estudian, necesitan de libros y ropa”, agregó.
Algunas veces consigue los desechos con algunos clientes, pero casi siempre lo hace en los basureros. Para poder ganarse 60 córdobas recorre cinco o seis kilómetros diario, dijo.