Según la especialista Reyna Isabel Velásquez, el abuso y la violencia sexual es una realidad que deben enfrentar día a día muchos menores de edad en Nicaragua.

Ultrajes contra menores son frecuentes en el país

Moisés Martínez [email protected] El proceso judicial en contra de Tulio Aguilar Orozco, en León, por abuso sexual a menores de edad, dejó al descubierto una problemática que ha sido constantemente denunciada por organizaciones en defensa de los derechos de los niños: el alto grado de explotación y violencia sexual contra menores de edad en Nicaragua. […]

Moisés Martínez [email protected]

El proceso judicial en contra de Tulio Aguilar Orozco, en León, por abuso sexual a menores de edad, dejó al descubierto una problemática que ha sido constantemente denunciada por organizaciones en defensa de los derechos de los niños: el alto grado de explotación y violencia sexual contra menores de edad en Nicaragua.

Según Reyna Isabel Velásquez, especialista del centro Dos Generaciones, el abuso sexual se divide en dos ramas. “La primera es lo que se podría denominar el abuso sexual sin que haya un intercambio comercial, en este caso se podría encajar lo que es la agresión sexual en contra de niños, niñas y adolescentes. Cuando hay intercambio comercial entonces ya entra lo que es la pornografía, el abuso e incluso la violación”, explicó.

Isabel Velásquez determinó lo que a su juicio son los principales puntos en los que se puede encontrar vestigios del comercio sexual de menores en Nicaragua.

“La Carretera Panamericana, los puntos fronterizos donde también se da el tráfico de menores, aquí en Managua en puntos como las cercanías del Hospital Militar y la Carretera a Masaya, además de la Carretera Norte. En Granada y León, además de los puertos del país, y eso que te hablo de lugares que son visibles”, precisó.

EL ABUSO “INVISIBLE”

Según Velásquez, casos como el que ocurre en León existen en Nicaragua en mayor cantidad de lo que se piensa, con la salvedad de que éste ha sido más dimensionado dado la gran cantidad de menores involucrados y el material pornográfico encontrado.

“Hay que ver que el 95 por ciento de abusos sexuales a menores de edad se da en los hogares, en los que los responsables son parientes o conocidos de su familia”, informó.

Asimismo, que los principales “clientes” del comercio sexual con menores de edad son nicaragüenses y no extranjeros como se ha percibido siempre.

“No estoy diciendo que no se esté dando el turismo sexual con menores de edad, porque Nicaragua tiene un cien por ciento de vulnerabilidad para convertirse en un paraíso de este tipo, y además que no hay leyes que castiguen a los turistas sexuales”, explicó.

Agregó que la percepción de que sólo en las denominadas clases bajas se dan agresiones o abusos sexuales con menores de edad debe erradicarse.

“La agresión sexual contra menores de edad puede darse tanto en gente culta, preparada y con dinero, como en gente de bajo nivel social. La diferencia es que mientras uno lo busca por el lado del Estadio Nacional, otro la busca en Camino de Oriente”, concluyó.  

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