- La historia es similar en los más de 30 casos descubiertos por la Policía: niños de los barrios más pobres
Mario Sánchez P. [email protected]
Agentes de inteligencia de la Policía de León que habían sido informados de que un hombre buscaba niños en situaciones de riesgo y se los llevaba en vehículos a sitios desconocidos, fueron quienes descubrieron que Tulio Amado Rafael Aguilar Orozco sometía a vejámenes sexuales a niños y adolescentes, aprovechándose del hambre y su pobreza.
Esta afirmación la hizo la teniente Carla Espinoza, jefa de la Comisaría de la Mujer, la Niñez y la Adolescencia de la Policía de León, luego de descubrir que el presunto aberrado era Aguilar Orozco, capturado el jueves de la semana pasada en su casa ubicada de la Iglesia La Recolección media cuadra abajo, en la ciudad de León.
Desde que los agentes de inteligencia de la Policía comenzaron a dar seguimiento a Aguilar Orozco, han comprobado unos 30 casos de menores que fueron sometidos a las depravaciones de éste, y que en cada “levante” se llevaba a dos o tres menores.
Todas las historias son similares, niños de los barrios más pobres de la ciudad y en situación de riesgo, y el presunto abusador era el hombre que los buscaba en las calles en un carro Toyota Corolla azul o en una camioneta gris de cabina sencilla, quien los atraía ofreciéndoles trozos de pizza, sopas instantáneas o gaseosas.
Las víctimas son hijos de madres solteras que salen a lavar, planchar o hacer otras actividades para mantenerlos, por lo que suelen deambular por las calles para buscar alimentos, pedir dinero o lustrar en las calles, parques, mercados o estaciones gasolineras.
Entre los lugares donde Tulio Amado Rafael buscaba o mandaba a traer menores, están la gasolinera Star Mart de León, los parques San Felipe, Arlen Siu y el Central.
Diariamente los buscaba después de las 3:00 de la tarde, ya que en las horas anteriores daba clases de inglés, matemáticas, computación y otras materias en su casa a los niños o jóvenes que iban mal en sus notas.
Como los niños y adolescentes andaban sucios, Tulio Amado Rafael siempre portaba en el carro o en la camioneta una pana, jabón, paste y los llevaba bajo el puente del Río Telica, al Cementerio de Guadalupe, a una casa que la familia de Aguilar Orozco tiene en Poneloya, o en las ruinas ubicadas detrás de Telcor de León, donde él mismo los bañaba, lo que aprovechaba para manosearlos y prepararlos para los abusos sexuales.
PRIMERO LOS BAÑABA
También eran llevados a un cuarto que hay en la cantina del homosexual Alejandro López Sevilla, alias “Cerro Negro”; a los moteles Pecafo, ubicado en las cercanías del río Telica, El Encanto en el mar, y al Éxtasis, entre otros lugares que están siendo investigados por la Policía. Para meterlos a los moteles sin que los vieran, Aguilar Orozco hacía que los menores se acostaran en el piso de la camioneta gris o del carro Toyota Corolla azul, relató la teniente Espinoza.
Los menores confiaron a la Policía que Aguilar Orozco los manoseaba, les pedía que lo acariciaran o los ponía a mostrar sus órganos sexuales, los hacía masturbarse o que se hicieran el sexo entre ellos para fotografiarlos y después los violaba. Si se resistían, les decía que acariciarlos le hacía bien a él y que con sólo verlos desnudos lo excitaban.
También les daba dinero. Si sólo lo acariciaban o se dejaban manosear, les pagaba 30 córdobas, si le hacían el sexo oral, les pagaba 40 ó 50 córdobas, y si se dejaban violar les pagaba 70 córdobas. En caso que se resistieran a la violación, los amarraba con un mecate que mantenía en los dos vehículos, ya fuera con las manos hacia atrás o a un árbol.
ABUSADOS DESDE HACE NUEVE AÑOS
Entre estos seis casos documentados, está un adolescente de 14 años que había sido capturado por la Policía debido a la comisión de delitos en la calle, quien al ser mencionado por los menores como uno de los que era abusado por Aguilar Orozco, relató que él había sido violado por este hombre, aunque al inicio decía que sólo le hacía caricias o se dejaba manosear.
De los abusados, unos son adolescentes, dos son soldados del Ejército de Nicaragua y ya prometieron a la Policía y a la Asociación Las Tías, organismo que trabaja por la defensa de la niñez, que irán a declarar a la Policía y al Juzgado para castigar al aberrado.
Algunos de los niños dijeron que a este hombre o sus cómplices los conocieron hace dos, tres o cuatro meses, pero los adolescentes sostuvieron que Aguilar Orozco los buscaba desde hace más de 9 años.
El último capturado ayer fue el fotógrafo Arnulfo Palacios Coca, mencionado por Alejandro López Sevilla, alias “Cerro Negro”, quien llegará a declarar hoy al juzgado, lo mismo que las madres de varios de los menores abusados.
Cándida Alicia Méndez, fundadora del proyecto Las Tías, de León, solicitó al Poder Judicial que no libere a Aguilar Orozco, sino que “la Corte Suprema de Justicia y el Presidente de la República tomen cartas en el asunto. Ellos deben velar por los intereses de la niñez de Nicaragua”, expresó.