- Caso por el asesinato de periodista recuerda ejecuciones del dictador
AFP
CHILE.- El juez chileno Juan Guzmán —quien investiga el asesinato de un periodista en 1973—, interrogó ayer a ex presos políticos del Estadio Nacional de Santiago, que la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90) convirtió en un gigantesco campo de concentración de disidentes hace 28 años.
El periodista estadounidense Charles Horman, detenido por una patrulla militar una semana después del golpe que instaló a Pinochet en el poder, fue internado y aparentemente fusilado en el recinto, donde sufrieron igual suerte decenas de opositores.
La familia del periodista se querelló en junio de 2001 contra el ex gobernante, dos generales subalternos y el oficial jefe de la prisión improvisada en el centro deportivo.
Guzmán instruye contra Pinochet otras casi 300 querellas por las violaciones a los Derechos Humanos durante su Administración, y en una de ellas lo declaró reo como autor intelectual de 75 ejecuciones sumarias en cinco ciudades provinciales en octubre de 1973, cometidas por una tropa bautizada ‘La caravana de la muerte’.
Sin embargo, el procesamiento de Pinochet por los 75 fusilamientos fue suspendido el año pasado por la Corte Suprema, ante la cual la defensa argumentó la mala salud y la ancianidad del acusado, que hoy cuenta 86 años.
En un segunda jornada diaria de indagaciones con testigos directos e indirectos del caso Horman, el magistrado escuchó este miércoles en el mismo estadio los relatos de tres chilenos que sobrevivieron a los malos tratos en el lugar.
“Varias veces los militares llamaron a un Charles Horman por los altoparlantes en días en que arreciaban las torturas” a los prisioneros, recordó ante la prensa el periodista Guillermo Torres, tras comparecer con el magistrado.