- Asesinato de político extremista ensombrece elecciones parlamentarias
AP
LA HAYA, HOLANDA.- El gobierno holandés se encamina a una resonante derrota en una elección ensombrecida por el asesinato del líder ultraconservador Pim Fortuyn.
Hoy abrirán 10,000 casillas electorales, pero casi no se sentía que el país está por elegir un nuevo gobierno. Las campañas quedaron suspendidas abruptamente la semana pasada tras el asesinato de Fortuyn, un político que había encabezado el ataque contra los poderes establecidos y promovido un programa para cerrar las fronteras holandesas a la inmigración.
Los mítines, debates públicos y el reparto de millones de piezas promocionales de los partidos fueron cancelados. Los líderes se abstuvieron de presentarse en público.
Un amargo intercambio de recriminaciones surgió entre los partidarios de Fortuyn, que culpan a los políticos de izquierda de difamar a su líder muerto, y los izquierdistas, que niegan las denuncias y acusan al bando de Fortuyn de avivar el odio.
En una medida que refleja la turbulencia provocada por el asesinato, el nuevo presidente de Lista Pim Fortuyn —el partido que recibió el nombre de su carismático fundador— anunció ayer su renuncia, a un día de haber culpado al gobierno por la muerte de Fortuyn. En un comunicado, del partido, se disculpaba por los comentarios.
Mientras, Ad Melkert, el nuevo líder del Partido Laborista y sucesor escogido por el primer ministro Wim Kok, resistía la presión para su renuncia, a pesar de que ha perdido popularidad en las encuestas y de las críticas de que es indiferente a las inquietudes de los votantes.
Una encuesta publicada el lunes predijo que el partido gobernante perderá casi la mitad de los 45 escaños que ahora tiene en el Parlamento de 150 miembros.