Tadazna insegura

Rodolfo Ibarra Valdivia Aplaudo los esfuerzos de don Enrique Bolaños para terminar con la corrupción imperante en este país, que ha profundizado a todos los niveles, sobre todo en el Poder Judicial. A propósito, el productor e ingeniero Luis Rodolfo Ibarra González fue asaltado por una banda de malhechores en Tadazna, jurisdicción de Siuna, Atlántico […]

Rodolfo Ibarra Valdivia

Aplaudo los esfuerzos de don Enrique Bolaños para terminar con la corrupción imperante en este país, que ha profundizado a todos los niveles, sobre todo en el Poder Judicial.

A propósito, el productor e ingeniero Luis Rodolfo Ibarra González fue asaltado por una banda de malhechores en Tadazna, jurisdicción de Siuna, Atlántico Norte, el 20 de julio de 2001, le dieron dos balazos, le robaron dinero, herramientas de trabajo, y otros objetos. Se puso la denuncia en la Policía de Siuna, el 21 de julio del año citado.

El 7 de febrero de 2002, la Policía envió al Juzgado de Distrito de Siuna el expediente No. 0259-01, de robo con intimidación y lesiones. Consta en dicho expediente que los testigos indicaron quién tenía las botas, la cadena de oro, el reloj, la grabadora y casetes robados, también el rifle con el que hirieron al ingeniero Ibarra González, y el cual había sido robado al señor Héctor Marín Altamirano.

El 4 de abril pasado presenté un escrito acompañado de documentos, pidiendo al juez que tramitara el juicio que estaba engavetado. Al día siguiente, la Policía capturó a dos miembros de la banda, y el Juez dictó Auto Cabeza de Proceso, y, sin haber visto siquiera a los detenidos, les nombró defensor de oficio a un abogado amigo de él. La secretaria, al recibir declaración a los testigos que declararon en la Policía, permitió que estuvieran presentes dos miembros de esa misma banda que andan libres, y por eso los declarantes dijeron que tenían miedo a declarar.

Fuimos a la Costa Atlántica, propiamente a Tadazna, a cultivar la tierra para hacerla producir. Los productores en aquella zona se encuentran desesperados, inseguros, esperando cada noche que los malvados los asesinen. Ese lugar se ha convertido en refugio de maleantes, que roban a los productores su trabajo, y muchos hasta han perdido la vida. Los delincuentes incendian viviendas, roban animales, y hasta el alambre con que están cercados los predios.

¿Qué inversionista extranjero instalaría un negocio en esa zona, en tales condiciones? Si los que cultivan la tierra tienen que abandonar el campo, entonces, ¿quiénes van a producir?  

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