- Los menores atendidos en diferentes especialidades tienen que compartir los lamentos por el dolor que les aqueja, pero también las múltiples necesidades en una misma sala
- Es el único departamento que no cuenta con un edificio moderno, y funciona donde fueron las oficinas y bodegas de Enel, lo cual resulta insuficiente para más de 159 mil habitantes
Auxiliadora MartínezCORRESPONSAL/[email protected]
Varias criaturas que eran cuidadas por sus madres, lloraban por el dolor provocado por la cirugía a la que habían sido sometidos o por la enfermedad que los tenía recluidos en la sala de cirugía de niños del Hospital “José Nieborowsky”. Pero el drama es más triste, por el hacinamiento que sufren al compartir la misma sala muchos pacientes menores, de diferentes especialidades. Tal es el caso de ortopedia y medicina general.
Según ciudadanos boaqueños, es hora de que este departamento del centro del país sea beneficiado con un hospital moderno, que reúna las condiciones necesarias para la atención de los habitantes del departamento y algunas referencias de municipios de Matagalpa y la Región del Atlántico Sur, porque el existente encara una serie de limitaciones que desmejoran la calidad de los servicios, falta de medicamentos, escasez de agua y el hacinamiento.
Para los enfermos que acuden al Hospital “José Nieborowsky” en busca de ayuda para resolver sus principales problemas de salud, es deprimente encontrar un edificio carente de comodidades, donde los niños con diferentes patologías tienen que permanecer en una misma sala, ante la falta de un edificio que satisfaga las necesidades de la población y de los mismos trabajadores del centro asistencial.
La mayoría de referencias que llegan al hospital de Boaco —entre mujeres embarazadas, accidentados graves y heridos por armas de fuego— proceden de los municipios de Matiguás, Muy Muy, Río Blanco, Bocana de Paiwas, Cruz de Río Grande y otras comunidades.
Sus familiares deciden traerlos al Hospital “José Nie-borowsky” porque las condiciones de la carretera les facilita el traslado de los enfermos y el acceso a los servicios de salud; sin embargo, los casos de mayor gravedad, como los craneoencefálicos y neurológicos, son trasladados a hospitales capitalinos, porque el de la localidad no cuenta con esas especialidades.
INFRAESTRUCTURA: PRINCIPAL PROBLEMA
La Dirección y Subdirección del Hospital “José Nieborowsky”, a cargo de los doctores Pedro Joaquín Sánchez y Moisés Sotelo, respectivamente, coinciden en que el principal problema es de infraestructura; esto impide ofrecer una atención de calidad.
Desde 1989, el hospital funciona donde fueron las oficinas y bodegas de Enel, se le han hecho algunas rehabilitaciones, pero no es suficiente, la demanda es grande, el departamento tiene alrededor de 159 mil habitantes.
Los servicios que brinda como hospital general son 7, en las áreas básicas de cirugía, medicina interna, pediatría y gineco-obstetricia. Cuenta con 80 camas que resultan insuficientes. Por lo menos se necesitan 100 camas para una mejor cobertura.
El desabastecimiento médico material se ha resuelto en parte con fondos propios del hospital, a través de la recaudación hecha el año pasado, de 737 mil córdobas, de éstos 491 mil córdobas se utilizaron en la compra de medicamentos para el personal, alimentación de los pacientes y del personal, entre otros gastos.
Los principales diagnósticos de defunción en el hospital son en el orden: membrana hialina, asfixia neonatal, septis neonatal, neumonía y enfermedades relacionadas con el hígado, las primeras cuatro afectan directamente a la niñez, situación que es vista como preocupante.
FUNDADO POR «JOSÉ NIEBOROWSKY»
El hospital lleva el nombre del sacerdote misionero de la Congregación Vicentina, “José Nieborowsky”, quien comenzó la obra en marzo de 1919, después de impulsar la construcción de las dos primeras salas: sala de varones y sala de mujeres, con bloques de lodo y zacate y puertas de caoba.
La inauguración se llevó a cabo el 19 de marzo del mismo año con el nombre de San José. En el corredor se instaló la sala de operaciones y la primera mesa de intervención quirúrgica fue donada por un médico de Granada.
Posteriormente, el padre Antonio Tovar y Velasco, presidente de la Junta de Beneficencia por dos periodos consecutivos, descartó la sala de operaciones, iniciando la construcción de la nueva sala, que contó con los adelantos de la época, cuenta el doctor Moisés Sotelo, en una recopilación de datos históricos.
La primera cirugía la realizó el Dr. Ramón Guillén Navarro, en la Sra. María Angulo, y el anestesista era el dentista Ramón Espinoza.