José Adán Silva [email protected]
La historia sobre las acusaciones de actos de corrupción contra Jerez son muchas e inician en 1990, cuando estuvo en el exilio en Estados Unidos. Durante este trayecto se le ha vinculado al tráfico de drogas, lavado de dinero, malversación de fondos públicos, defraudación fiscal y otros delitos.
Actualmente la Contraloría General de la República le investiga su responsabilidad en el llamado caso de los checazos, donde se estima que más de 46 millones de córdobas salieron del Estado por medio de operaciones irregulares autorizadas por la Dirección General de Ingresos, durante su administración.
Las investigaciones de los checazos iniciaron a inicios de 2000, cuando LA PRENSA comenzó una serie de reportajes investigativos que ligaban a Jerez con la emisión de cheques de la DGI y Petronic.
La investigación era sobre el destino de 14 cheques cuyos montos eran de más de 6 millones de córdobas, salidos de la DGI, Petronic, Iniser y otras instituciones. Se demostró que gran parte de esos fondos quedaron en manos de empresas de Jerez.
En mayo de ese año, Rafael Córdova Álvarez, un ex auditor de la Contraloría que había investigado el caso de los checazos, inició un juicio contra Jerez y Jorge Solís Farias por daños al Estado. El juicio culminó cuando un juez suplente llamado Walter Solís sobreseyó a Jerez y Solís.
Las investigaciones de la Contraloría continuaron, y en junio de ese año la CGR declaró a Jerez y compañía con presunción de responsabilidad administrativa. En noviembre de 2001, se denuncia la existencia de un nuevo caso de checazos, triangulados en 1998 y 1999. Se presume que un total de 157 cheques salieron de la DGI, Enitel e Iniser con rumbos desconocidos, hasta por 55 millones de córdobas.
LLUVIAS DE NOTAS DE CRÉDITOS Y CHECAZOS
Investigaciones de LA PRENSA lograron determinar que por medio de la triangulación de la DGI con Enitel y Petronic, notas de créditos emitidas en concepto de negociación de adelanto de impuestos, la DGI negoció una nota de crédito por valor de 29 millones 602 mil 250 córdobas (equivalente de dos millones 500 mil dólares) en 1999.
En el comprobante diario número ZA-911 (13573) de Enitel del 30 de diciembre de 1999, se puede observar el crédito aplicado por los más de 29 millones de córdobas.
Estas notas de crédito fueron negociadas entre Enitel e Iniser. Otra de las empresas con las que se negoció notas de crédito es Business Express, la que recibió el cheque número 4343 de una de las cuentas de Enitel del 20 de enero de 1999, por valor de 172,331 córdobas.
Mientras tanto, el mismo 20 de enero de 1999 se tramitó en Enitel el cheque número 4345 a nombre de Miami Delivery, empresa del hermano de Byron Jerez, Gerold Jerez, por valor de 202 mil 292 córdobas. Modultecsa, empresa vinculada a Jerez, recibió el cheque número 4346 por valor de 203 mil 925 córdobas.
Otra de las empresas que fue beneficiada con el procedimiento de las notas de crédito de la DGI triangulada con Enitel fue Catera Business, sociedad que recibió 294 mil 972 córdobas, a través del cheque número 9655 del primero de junio de 1999.
Estas operaciones son similares a las que se investigaron en 2000 entre Petronic y la DGI, que dejaron pérdidas al Estado por más de seis millones de córdobas.
La sociedad panameña, Asesores Financieros S.A. (Asefinsa), de la cual Byron Jerez es el apoderado general, junto a su esposa Ethel Jerez y Valeria Jerez, recibió 298 mil 290 dólares con 92 centavos, en operaciones vinculadas a los checazos de la DGI.
Una semana antes de su captura, Jerez había interpuesto ante el Tribunal de Apelaciones de Managua, un recurso de amparo contra la Policía Nacional y la Procuraduría General de la República, el cual fue rechazado por considerar los magistrados que estas dos instituciones tenían derechos constitucionales para investigar a sospechosos de haber provocado daños al Estado.
GARZA Y JEREZ: VIEJOS CONOCIDOS
Byron Jerez, quien nació el 7 de septiembre de 1952, salió a estudiar a los Estados Unidos en la década de los 70. En la década de los años 80 se exilió en Miami, y a principios de los años 90, cuando triunfó el gobierno de la UNO encabezado por la presidenta Violeta Chamorro, viaja a Nicaragua junto al matrimonio del banquero Luis Bonilla, en ese entonces alto funcionario del Bank of America de los Estados Unidos. En las cercanías de Veracruz, México, el carro de Bonilla fue asaltado y éste murió tras recibir varios balazos.
Esto motivó una investigación de la DEA para determinar las causas extrañas de esta muerte, por lo que Jerez fue interrogado en Miami y sometido a un proceso del que resultó absuelto.
En ese tiempo, el jefe de la DEA en México, era el actual embajador Oliver Garza.