AFP
ASUNCIÓN.- El ex presidente Juan Carlos Wasmosy (1993/98) atribuyó a Lino Oviedo, su ex jefe del Ejército y actual líder de una influyente agrupación política, la responsabilidad por el proceso judicial que se le sigue y que ayer culminó con su condena a cuatro años de cárcel, dictada por un juez del Crimen que lo encontró culpable de un desvío de 50 millones de dólares.
“Estoy pagando por haber echado a Lino Oviedo”, lamentó Wasmosy.
Se refería al responsable de la agrupación Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (Unace), la más popular del país según las encuestas, y que pidió recientemente su reconocimiento como partido.
El juez Jorge Bogarín condenó a Wasmosy por “lesión de confianza”, porque cuando era presidente, ordenó al Banco Central que auxiliara de manera irregular, y con fines fraudulentos, al banco privado Desarrollo, en quiebra.
DOS APELACIONES
En su primera intervención pública desde que se produjo su condena, Wasmosy dijo ser un “perseguido político”.
Calificó de “cobarde” a Bogarín y expresó que los argumentos de la sentencia “dejan mucho que desear”.
“Lo que lo condenan son las pruebas”, respondió Bogarín.
La defensa de Wasmosy recurrió la sentencia ante la Cámara de Apelaciones y pidió su absolución. La fiscal Rocío Vallejos también apeló, pero para pedir que se le apliquen ocho años, como había pedido su colega Casañas.
Vallejos también reclamó la detención inmediata del ex mandatario, porque existía “peligro de fuga”, pero Wasmosy subrayó que no escapará.
RENUNCIAS
El juez Jorge Bogarín anunció, asimismo, que dejará de asistir desde hoy a su despacho, tras informar en rueda de prensa que presentó oficialmente su renuncia a la Corte Suprema de Justicia.
Desmintió que esa renuncia se debiera a presiones de Wasmosy para que abandonara su cargo, y remarcó que se dedicará a la profesión de abogado.
Fernando Casañas, el fiscal que presentó la fundamentación de la sentencia —y pidió ocho años de prisión—, también renunció misteriosamente al cargo luego de presentar su alegato meses atrás.
La oposición atribuye al millonario ex presidente una gran influencia en los tres poderes del Estado.