Guillermo Cárdenas M.*
La fortaleza para alcanzar el movimiento económico ha sido creada no sólo por los factores económicos de una sociedad o por las relaciones de producción. Una participación activa y muy marcada en la aceleración o desaceleración en cuanto al engranaje económico de cualquier sociedad, la desempeña el Estado. La intervención del Estado en las diferentes actividades económicas de una nación es un tema de gran controversia, pues responde a concepciones ideológicas acerca de cómo deben distribuirse las atribuciones y responsabilidades entre los sectores públicos y privados de toda economía.
Desde los tiempos de las escuelas griegas como la socrática, helenística e inclusive la platónica, los filósofos han debatido sobre el papel del Estado y los pensadores políticos han propuesto diferentes formas de enfocarlo. Sin embargo en los últimos años las acciones de los gobiernos han demostrado su mayor interés.
De tal forma que el aumento de la intervención del Estado ha reforzado enormemente su influencia en la vida económica.
Para analizar las funciones del Estado, los especialistas lo han determinado en dos enfoques, a) El enfoque tradicional y b) El enfoque moderno.
a) El enfoque tradicional:
El sistema de mercado fue considerado tradicionalmente en el siglo XVIII y XIX como la única forma de organización económica, por lo tanto el Estado como tal no debía intervenir en la actividad económica, excepto en aquellos casos en que por algún motivo, razón o circunstancia en un momento el mecanismo del mercado resultara fuera de lugar o fuere inoperante. Así la acción del Estado se limitaba únicamente a:
1.– Proveer los bienes públicos.
2.– Intervenir en casos de virtual monopolios naturales.
3.– Intervenir en actividades que presentaran variaciones diferenciales entre los costos y beneficios privados y sociales.
b) En enfoque moderno:
Después de la recopilación de información a través de muchas expresiones en el mundo, como las depresiones de las posguerras mundiales y la gran depresión de los años treinta fue necesaria una participación más activa del Estado en las diferentes decisiones socioeconómicas de las naciones. Actualmente las principales funciones del Estado en una economía mixta moderna se podrían resumir en cuatro.
1.– Establecer el marco jurídico de la economía de mercado.
2.– Influir en la asignación de los recursos para mejorar la eficiencia económica.
3.– Establecer programas que influyeran en la redistribución de la renta.
4.– Determinar la política de estabilización macro–económica.
El establecimiento del marco jurídico dará origen a las reglas del mercado, a las normas y obligaciones de los involucrados, se refiere también a la definición de la propiedad y a todo un conglomerado de leyes y reglas que deben limitar la forma en que se interrelacionan los diferentes miembros de la sociedad. El marco jurídico influye profundamente en la actividad económica tanto así que en la mayoría de los casos afecta el comportamiento de la misma, dado que la mayoría de las leyes no se legislan bajo una base de costo–beneficio ampliamente enfocado y estudiado. Cabe señalar que en el siglo pasado el sistema jurídico evolucionó significativamente haciendo a las empresas más responsables de sus actos y productos, mayor seguridad en sus centros de trabajo permitiendo de esta manera fortalecer su competitividad en una economía de mercado.
Una de las funciones esenciales del Estado es contribuir a una asignación equitativa de los recursos, abordando el aspecto micro–económico de las políticas gubernamentales enfocadas en el qué y el cómo del quehacer económico.
La política micro–económica es diferente en cada país, ésta estará de acuerdo a sus costumbres y concepciones políticas donde algunos países se inclinan hacia la laissez faire, de no intervención del Estado y dejar todo en manos del mercado, otros países se inclinan por la regulación pública donde los planificadores gubernamentales ayuden a tomar las decisiones de producción, que se aplica a una economía como la nuestra donde es evidente que son muchos los problemas de asignación posible que debe resolver el Estado.
La redistribución de la renta constituye la segunda función de importancia para el Estado, donde los Estados de bienestar con economías avanzadas tienen claramente definido programas que van en pro de grupos de renta baja.
Mientras que en las sociedades pobres es pequeño el exceso de oferta que puede transferirse de los ricos a los desfavorecidos. En ambas condiciones existe desigualdad de renta, producto de los fallos del mercado como los monopolios o los bienes públicos. Estas imperfecciones pueden ser corregidas a través de una intervención juiciosa del Estado por tratar de mantener la equidad, teniendo claro que la distribución de la renta resultante puede no ser un trato justo.
El Estado tiene por último y recientemente la función de fomentar el crecimiento económico y estabilizar la economía. Actualmente los gobiernos tratan de allanar los ciclos económicos y de avivar las economías, esto es posible gracias a las aportaciones de John Maynard Keynes, que permite a los gobiernos poder influir en los niveles de producción, inflación y empleo utilizando cuidadosamente los poderes de la política fiscal y monetaria que hasta la fecha ayudan a conseguir los dos objetivos fundamentales de la política macro–económica a largo plazo, como es un crecimiento económico rápido y una elevada productividad.
En conclusión, en nuestro país Nicaragua los poderes constitucionales del Estado, tales como el Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral forman parte de la superestructura del Estado, pero más esencialmente el Ejecutivo con sus directrices y planeaciones económicas debe estar en sincronización casi o perfecta con el Poder Legislativo quien trata de preparar el terreno legal para la buena andanza de nuestra economía y lograr que las funciones del Estado puedan ejecutarse sin complicaciones.
* El autor es economista.