Mario Fulvio Espinosa
A Juan Alberto Enrique:
Es triste, y podría ser muy peligrosa la situación que atraviesa la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN) ante tu deseo de reelegirte por tercera vez como su presidente.
De manera fraterna te invito a reflexionar, pues es obligación moral de todos hacerlo tanto en horas de paz y bonanza, cuanto más en momentos de crisis y conflicto.
No es sana tu decisión desde el momento en que te ves obligado a violentar el derecho que tienen otros compañeros de aspirar a ese cargo y que, para eso, cumplieron con todos los requisitos que establece nuestra ley orgánica, supervisados por la Comisión Electoral de la UPN.
Tú no cumpliste esos requisitos pudiendo hacerlo, pues siempre confiaste en la aberración seudo democrática de que la Asamblea —“el poder superior”— te nombraría presidente “por aclamación”. Desgraciadamente desde hace muchos años esta modalidad de aplastamiento democrático ha hecho escuela entre muchos nicaragüenses, ayer con los ejemplos del zelayismo, el chamorrismo y el somocismo, y ahora con el absolutismo del danielismo y el arnoldismo.
La historia, madre de las realidades, nos dice que estos procedimientos sólo han traído perjuicios y dolor a los nicaragüenses.
Debemos pensar y creer que una mayoría asamblearia está capacitada para dirimir asuntos anormales o de urgencia para las naciones y gremios, pero no para cumplir una burda tarea de “quita y pon”, pasando sobre sus mismas disposiciones fundamentales que se supone son legales, justas, éticas, morales y sobre todo democráticas.
La historia, madre de todas las realidades humanas, nos dice que estos procedimientos “democráticos de montonera” sólo han traído perjuicios y dolor a los nicaragüenses.
Es lamentable tu decisión —por no decir capricho—, de reelegirte para un tercer mandato en momentos en que el gremio periodístico ha logrado lugares cimeros de credibilidad y prestigio en su lucha contra la corrupción y sus secuelas de absolutismo, dictadura y depredación.
Si anhelamos y luchamos para que nuestras instancias superiores se vuelvan puras y diáfanas ¿con qué responsabilidad moral podemos exigir si nosotros estamos empañados con el mismo lodo?
¿Cómo exigir caminos correctos si nosotros vamos por el equivocado?
¿Cómo predicar la unidad gremial si estamos propiciando el divisionismo?
Te propongo reflexionar y lo mismo pido a todos los periodistas de la UPN, pues los momentos que atravesamos son muy difíciles y nos exigen sacar a luz todas nuestras reservas espirituales y morales en la lucha por un mundo más justo.
Es triste y merece honda reflexión lo que está sucediendo en el seno de la Unión de Periodistas de Nicaragua
Candidato a la vicepresidencia de la UPN.